TRANSICIÓN ECOSOCIAL

El crecimiento de la inteligencia artificial y la presión de los centros de datos comprometen los objetivos climáticos y la transición ecológica

24/09/2026
El crecimiento de la inteligencia artificial y la presión de los centros de datos comprometen los objetivos climáticos y la transición ecológica
Europa debe elegir entre el crecimiento de la inteligencia artificial y sus objetivos climáticos. Las declaraciones de la Asociación Europea de Centros de Datos ponen de manifiesto el crudo choque entre las nuevas tecnologías y la sostenibilidad.

El presidente de esta asociación ha propuesto que, dado que la actual red eléctrica y las energías renovables no son suficientes para responder al enorme consumo de la industria, durante una década se construyan centrales térmicas de gas junto a los centros de datos. En el Estado español, se han entregado 12 GW para los centros de datos y otros 20 GW están a la espera de autorización, lo que supondría, en un escenario extremo, el mismo consumo de electricidad que el actual en todo el Estado.

En este preocupante contexto, el Ministerio para la Transición Ecológica presentó el 27 de agosto de 2026 el borrador de un Real Decreto para exigir a estos megaproductos criterios estrictos de sostenibilidad, eficiencia y soberanía digital. Sin embargo, la normativa ha suscitado un gran conflicto de intereses y en menos de dos semanas ha recibido más de 600 alegaciones, enfrentándose a dos posiciones totalmente opuestas.

Por un lado, los grupos ecologistas y la ciudadanía reclaman un mayor endurecimiento de la normativa. Reclaman, entre otras cosas, límites más estrictos para el acceso a las redes eléctricas e hídricas, mayor transparencia sobre lo que ocurre en los servidores y controles más estrictos tanto en el urbanismo como en la ordenación del territorio.

Por otro lado, el lobby tecnológico, el energético y algunas Comunidades Autonomas (Madrid, Aragón, Extremadura) exigen la flexibilización o la derogación total de la normativa. Se están utilizando estrategias de presión, como amenazas de indemnizaciones millonarias y arbitrajes internacionales. Es más, grandes corporaciones como Amazon y Microsoft han presionado directamente para que sus proyectos sean excluidos de la regulación de este decreto.

Esta expansión incontrolada somete la transición ecosocial justa a los privilegios de las multinacionales (Microsoft, Google, Amazon, Meta). Mientras se exige a la ciudadanía un esfuerzo generalizado de electrificación y medidas sostenibles, se permiten regímenes de excepción para estas grandes empresas bajo el pretexto de la "soberanía tecnológica". En consecuencia, los gobiernos deben elegir entre convertirse en un hub digital que almacene datos de empresas estadounidenses y europeas, o apostar por una transición energética justa.

Mientras que hoy en día muchos discursos se centran "en los riesgos existenciales hipotéticos de la inteligencia artificial", los expertos recuerdan que el riesgo existencial más prevalente y real para la humanidad es la crisis climática. Por eso, los gobiernos no deberían resignarse de ninguna manera a las presiones corporativas; las condiciones deben endurecerse, ya que los beneficios económicos de una minoría no pueden ponerse por encima de las condiciones de vida de la mayoría. Los costes del mundo digital no se miden en euros, sino en grados de temperatura.