La Diputación de Bizkaia intenta tapar su incompetencia en residuos culpando a sus trabajadores subcontratados
No obstante, intentaron eludir su responsabilidad achacando ese incumplimiento a la huelga de TMB Arraiz, dependiente al 100% de la Diputación de Bizkaia como contrata pública, cuya plantilla está subcontratada en unas condiciones históricamente muy precarias. Precisamente la acción sindical continuada y la huelga de este año convocada por ELA han permitido pasar de un salario medio de 13.000 euros brutales anuales a los actuales 26.000, con una reducción de 1.780 a 1.696 horas anuales, pasando toda la plantilla a ser indefinida. Aquellas condiciones iniciales, como aplicación de un convenio de ámbito español, fueron impuestas por la Diputación de Bizkaia para abaratar dicha contrata a costa de las condiciones de su plantilla.
Asimismo, Unzueta y Presa dicen en su comparecencia que “ni las medidas de seguridad, ni los planes de prevención, ni la limpieza [denuncias sindicales hechas públicas durante las protestas] se han contemplado en el nuevo convenio, ni en las reuniones; y ha habido veintitrés”.
La salud laboral ha sido materia principal en las reuniones; se ha aumentado el número de miembros en el comité de seguridad laboral. Se han aumentado los complementos de IT. Se ha aumentado uno de los turnos a cuatro trabajadores para minimizar los ritmos de trabajo. Se aumentan los contratos de trabajo del 27% al 75%, y se han interpuesto varias denuncias a la Inspección de Trabajo por el estado de limpieza, polvo en el ambiente etc., lo que ha obligado a hacer nuevas mediciones que están pendientes de resolverse.
Además de eso, las representantes del PNV se permiten afirmar que la huelga pudo haber acabado dos meses antes, y que su continuidad influyó en el cumplimiento del Plan de Residuos (obviando que se impusieron unos servicios mínimos claramente abusivos del 50%, la planta ha estado funcionando el 50%). ELA recuerda que la huelga podía no haber empezado (arrancó el 4 de abril), si la Diputación hubiera entendido que la negociación era el camino y hubiera escuchado a sus trabajadores (aunque estén subcontratados, cubren un servicio público y la responsabilidad no se subcontrata). Además, si la huelga se ha prolongado ha sido principalmente porque la misma diputada se ha negado a reunirse con los representantes sindicales de ELA.
Por último, ELA quiere recordar que en 2015 más de 19.000 toneladas de residuos de Bizkaia fueron directamente a vertedero, y que de las toneladas procesadas en la TMB solo el 5,6% fue reciclado, mientras que el resto terminó en vertedero o en Zabalgarbi. ELA tiene claro que el número de personal y las condiciones laborales de la TMB son parte fundamental en la eficacia de la planta, por lo que solicita a la Diputación que rectifique en su apuesta por la precariedad del personal y haga una apuesta por una TMB con mejores condiciones laborales, lo que, con seguridad, repercutirá en unos mejores resultados.