Los mismos que acuerdan con las multinacionales que no paguen impuestos piden nuevas reformas laborales para bajar salarios

11/11/2014
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. ha pedido una nueva reforma laboral en el Estado español. A su juicio, las últimas reformas han supuesto una rebaja salarial mayor para quienes tienen contrato temporal, y plantea nuevas medidas para bajar más los salarios a quienes tienen empleo indefinido.

La Comisión Europea está presidida por Jean-Claude Juncker, que fue primer ministro de Luxemburgo entre 1995 y 2013, además de ministro de Finanzas entre 1989 y 2009; este país funciona como un paraíso fiscal dentro de la Unión Europea. Siendo Juncker ministro de Finanzas, su gobierno firmó acuerdos secretos con más de 300 multinacionales para evitar que estas empresas pagasen impuestos en los lugares donde desarrollaban actividad económica y obtenían beneficios. Juncker ha sido también presidente del Eurogrupo, que durante su mandato ha decidido traspasar la deuda privada de la banca a las cuentas públicas; se ha rescatado a la banca y se han endeudado los gobiernos. Juncker ha sido premiado con la presidencia europea para orientar la política en esa dirección en toda Europa.

ELA considera gravísimo que, en pleno escándalo económico por los tejemanejes fiscales de las grandes empresas, el señor Juncker y su Comisión, en lugar de dimitir, no pierdan ni un minuto para proponer medidas como la de más reformas laborales para recortar derechos y salarios.

Esta es una muestra muy significativa de cómo las multinacionales y el poder económico y financiero gobiernan en la Unión Europea. Es también reflejo de un sistema corrupto, en el que ese poder económico y financiero, utilizando mecanismos como el de las puertas giratorias, ha cooptado las instituciones para proceder a una involución capitalista. En este sistema todas las medidas responden a la misma lógica: recortar el poder y los derechos de la mayoría social, a la que que empobrece para favorecer a una minoría insaciable.

ELA reclama el cese de Jean Claude Juncker y de su Comisión. Pero eso no es suficiente: Se requiere un giro radical de las políticas, rompiendo los criterios establecidos en los Tratados de la Unión, y una regeneración democrática. La élite política se opone a ambos cambios, que solo van a venir del impulso y el compromiso de las personas y organizaciones que combatimos este modelo.