ELA responsabiliza a la dirección y a los accionistas por la entrada en concurso de acreedores
Los principales accionistas de la compañía son el BBVA (el principal acreedor privado) y familias muy conocidas en Bizkaia.
Desde entonces, la plantilla ha sufrido expedientes de regulación, despidos y el cierre de la acería. ELA critica la gestión de la dirección, a la que acusa de no haber desarrollado un plan industrial sólido ni de haber gestionado la compañía con rigor ni eficiencia durante los años anteriores y en el proceso del ERE.
En 2021, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) concedió 112 millones de euros a la dirección, una cantidad que no se ha devuelto. A esto se suma la decisión de cerrar la acería de Sestao en 2022 y trasladar su actividad a Amurrio, proceso culminado en 2024. Tras aproximadamente un año, la empresa planteó un ERE que incluye el cierre definitivo de esta segunda acería, lo que ELA califica de incoherente.
Durante las negociaciones del ERE, ELA asegura haber detectado ocultación de información por parte de la dirección y sus asesores, falta de transparencia e incluso la presentación de documentos no veraces. ELA considera que la empresa ha utilizado este proceso para destruir empleo y modificar su estrategia de negocio sin justificar adecuadamente sus decisiones, especialmente en lo relativo al cierre y externalización de la acería.
Así las cosas, ELA anuncia que realizará un seguimiento exhaustivo del proceso concursal, mantendrá la defensa del empleo y de la viabilidad industrial, y reclama a las instituciones públicas que asuman un mayor compromiso para garantizar el futuro de la empresa y el mantenimiento de todos los puestos de trabajo.