ELA denuncia ventajas fiscales a las empresas con el Concierto Económico
Esta semana el presidente de la patronal vizcaina Cebek, Guillermo Buces, urgía a utilizar el concierto económico para favorecer a las empresas. Hoy, la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, ha asegurado que el Concierto ya se utiliza a su favor. Los datos muestran que la fiscalidad de las Diputaciones de la CAPV está diseñada para favorecer los intereses empresariales.
Entre los años 2018 y 2025, la recaudación procedente de los rendimientos de trabajo, es decir, de las salarios de las personas trabajadoras, ha aumentado más de un 50%, mientras que la recaudación del impuesto de sociedades ha disminuido un 2,55%, a pesar del crecimiento de los beneficios empresariales de los últimos años. Desde ELA llevamos años advirtiendo que es la clase trabajadora quién sostiene el sistema fiscal a través de IRPF y el IVA, que suponen un 75% de la recaudación total.
Cabe recordar que este trato preferencial a las empresas se consolidó con la reforma fiscal de 2025, acordada por el PNV, PSE y Elkarrekin Podemos, donde se aprobaron nuevas deducciones en el impuesto de sociedades. Además, durante los últimos años el Concierto económico ha sido utilizado para rebajar u obstaculizar la implantación de algunos tributos adoptados en el Estado español, como es el caso de los tributos sobre los beneficios extraordinarios a empresas energéticas o a la banca.
También hay que recordar a Guillermo Buces que, además de la fiscalidad, tanto las Diputaciones, como el Gobierno Vasco han implementado medidas para hacer frente a la crisis provocada por la situación de Irán que están orientadas a ayudar a las empresas, mientras que las medidas para ayudar a las personas vulnerables son prácticamente inexistentes.
ELA quiere insistir en que la fiscalidad es necesaria para financiar los servicios públicos y que cualquier política orientada a reducir la recaudación va en detrimento de la salud, educación o vivienda, ahondando en un proceso de privatización muy del gusto de la patronal.
En una coyuntura como la actual, la fiscalidad debería servir para que nadie se enriquezca a costa de la clase trabajadora, tal y como ocurrió con la guerra de Ucrania. Por eso, es necesario establecer un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de aquellas empresas que aprovechen la crisis energética para hacer caja.
De la misma forma, ELA cree que es necesario que se abra un debate real con la participación social y sindical que permita aumentar la recaudación, haciendo que las empresas paguen al menos un 25% de sus beneficios, eliminar el trato privilegiado de las rentas de capital frente a las del trabajo y aumentar el control público contra el fraude fiscal.