La Renta Garantizada pierde fuerza mientras aumenta la pobreza

La Renta Garantizada pierde fuerza mientras aumenta la pobreza
Por un lado, habría que aumentar la cuantía más de un 50% para recuperar la referencia del SMI, y por otro, hay que garantizar que todas las personas que la necesitan puedan acceder a la prestación, ya que mientras aumenta el número de personas en exclusión severa, está disminuyendo el número de personas beneficiarias de la Renta Garantizada.

Las prestaciones sociales son un instrumento fundamental para garantizar la justicia social y la igualdad. Garantizan ingresos mínimos a personas que, por diferentes circunstancias, tienen dificultades para desarrollar una vida digna.

En Navarra, la principal prestación social con este fin es la Renta Garantizada. Esta prestación viene de la Renta Básica que se instauró en 1999 impulsada por la movilización social tras una ILP y una huelga general. Desde entonces, ha tenido varios cambios (hasta de nombre), y también ha sufrido fuertes recortes, los más graves en 2012, estando el PSN al frente del Departamento competente cuando gobernaba con UPN.

En 2016 se aprobó la Ley Foral que regula la actual Renta Garantizada, y en esta regulación también se hizo un importante recorte al desvincular la cuantía base de la prestación del SMI. De hecho, en 2016 el SMI era de 655,2 euros mensuales y la cuantía base para el cálculo de la prestación se recortó a 600 euros.

Con los años este recorte se ha ido acentuando. La actualización de la Renta Garantizada se realiza teniendo en cuenta el valor más elevado entre la subida del IPC de Navarra y la subida de los salarios medios de Navarra. Esto ha provocado que el doble recorte realizado en 2016 (supresión de la referencia del SMI y reducción de la cuantía) se haya multiplicado por años.

Recientemente el Gobierno de Navarra ha actualizado la cuantía base para calcular la Renta Garantizada, que será de 810,83 euros en 2026, mientras el SMI será de 1.221 euros. Es decir, habría que aumentar la cuantía en un 50,6% para recuperar la referencia del SMI.

Por otro lado, el paso de los años permite hacer balance sobre el alcance de la Renta Garantizada. Y la realidad es que en un contexto donde la pobreza y la desigualdad social están aumentando, la Renta Garantizada llega a menos gente.

La exclusión alcanza a 88.000 personas en Navarra, y la exclusión severa ha pasado del 2,6% en 2018 al 7,9% en 2024. En ese mismo periodo, la Renta Garantizada ha reducido el número de personas que la reciben. Es más, en 2021 hubo más de 42.000 personas beneficiarias de la Renta Garantizada, y en 2024 poco más de 36.300.

La Renta Garantizada no llega a todas las personas que la necesitan, y quienes la reciben son cada vez más pobres. Mientras aumenta la pobreza, disminuye la Renta Garantizada.