ANÁLISIS

La subida del IPC golpea a la clase trabajadora mientras las empresas aumentan márgenes

ELA denuncia que el repunte de la inflación está siendo utilizado por las empresas para mantener elevados niveles de rentabilidad, mientras el encarecimiento de los carburantes y de las hipotecas reduce la capacidad adquisitiva de los salarios.

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El IPC vuelve a subir con fuerza en agosto y confirma que el encarecimiento de la energía está teniendo un impacto directo sobre las condiciones de vida de la clase trabajadora. La inflación se sitúa en el 4,3%, siete décimas por encima del mes anterior, mientras que la inflación subyacente se mantiene en el 2,9%. Para ELA, estos datos vuelven a poner de manifiesto que el aumento de los precios continúa siendo uno de los principales problemas para la clase trabajadora.

El encarecimiento de los carburantes está teniendo un papel destacado en este repunte. La gasolina y el diésel han vuelto a aumentar de precio como consecuencia de la situación internacional y de la subida del petróleo. Sin embargo, no todo el incremento de los precios puede explicarse por el aumento de los costes energéticos. Los datos sobre márgenes empresariales muestran que determinadas empresas están aprovechando esta coyuntura para mantener e incluso aumentar su rentabilidad. Los últimos datos del Observatorio de Márgenes Empresariales son especialmente significativos en el sector energético. El margen sobre ventas del refino de petróleo se ha situado en el 41,5%, frente al 14,2% del mismo trimestre del año anterior, mientras que el comercio mayorista de combustibles mantiene márgenes superiores al 34%.

Para ELA, estos datos demuestran que la inflación no es únicamente consecuencia de factores externos. Existe también una responsabilidad empresarial en la evolución de los precios. Mientras los salarios tienen dificultades para recuperar el poder adquisitivo perdido, las empresas cuentan con capacidad para trasladar los incrementos de costes a los precios y proteger sus márgenes. Esta situación se produce, además, en un contexto en el que los beneficios empresariales continúan creciendo. Las empresas del Ibex 35 obtuvieron 39.380 millones de euros de beneficio en el primer semestre de 2026, un 20% más que en el mismo periodo del año anterior.

Al mismo tiempo, la respuesta del Banco Central Europeo vuelve a recaer sobre los hogares. La subida de los tipos de interés y el repunte del Euríbor están encareciendo las hipotecas y dificultando todavía más el acceso a la vivienda. El Euríbor a 12 meses ya supera el 3,3%, después de situarse por debajo del 2,2% hace un año.

El resultado es un reparto cada vez más desigual de las consecuencias de la crisis. Por ello, ELA reclama medidas que actúen sobre los precios y sobre los beneficios empresariales, y no únicamente sobre la capacidad de consumo de las personas. No es aceptable que ante cada nueva crisis sean los trabajadores y trabajadoras quienes pierdan poder adquisitivo mientras las empresas mantienen o incrementan sus márgenes. La prioridad debe ser garantizar el poder adquisitivo de los salarios y redistribuir la riqueza generada.