INDUSTRIA ETA ERAIKUNTZA

Congelados de Navarra, sindicalismo desde abajo

28/05/2026
Congelados de Navarra, sindicalismo desde abajo
ELA rompe con el convenio estatal y logra subidas entre el 21% y el 36% en unas plantillas con mayoría de migrantes (casi 1.000 personas en Arguedas y Fustiñana).

Las casi 1.000 personas empleadas en Arguedas y Fustiñana contarán con un convenio propio que reduce 28 horas la jornada anual, una prima de 1.200 euros, mejoras en pluses, e incrementos del IPC+1,5 para los próximos años. Se trata del primer convenio propio de empresa en Congelados de Navarra, una de las industrias agroalimentarias más importantes de la Ribera. ELA rompe así con la imposición de condiciones laborales que UGT y CCOO fijan desde Madrid, logrando subidas salariales entre un 21% y un 36% por encima de las tablas del convenio estatal. Congeladas de Navarra posee dos plantas, una en Arguedas (8 representantes de ELA y 5 de UGT) y otra en Fustiñana (10 ELA, 3 UGT, 4 Independientes) que suman una plantilla de casi 1.000 personas.

Según explican las delegadas Viviana Vanessa Rodriguez Justiniano (Fustiñana) y Maricela Suarez Henao (Arguedas), la mejora más significativa es el incremento sobre las tablas salariales en las categorías más bajas, hasta ahora marcadas desde Madrid por UGT y CCOO. Estos aumentos van del 21% para los auxiliares, hasta el 36% de otras categorías, pasando por el 28% para los especialistas, y el 30% para oficial de 2ª. Estos salarios se actualizarán por encima del IPC (en 2027, IPC+1,5%; y en 2028, IPC+1,5%). Además, el acuerdo aumenta el precio de la hora nocturna, la hora extra y que se reconozcan unos pluses a determinados puestos que están expuestos a bajas temperaturas.

El nuevo convenio de Congelados de Navarra reducirá 28 horas la jornada laboral a lo largo de 3 años (12 en 2026, 8 en 2027 y otras 8 en 2028), lo que suponen 3 días y medio menos de trabajo. Toda la plantilla se va a beneficiar de mejoras en las licencias, permisos especiales, y una prima de 1.200 euros brutos a la firma del convenio. Además, ELA ha logrado una prima de fidelidad de 400 euros que empezará a pagarse el 1 de enero de 2027 a las personas con más de 4 años en la empresa. El convenio goza de ultraactividad (se mantiene en vigor hasta que se firme otro que lo sustituya), y de una cláusula de inaplicación que lo blinda ante la reforma laboral no derogada.

Hasta ahora, en estas dos plantas se aplicaba el convenio de Conservas Vegetales estatal, que impone unas condiciones muy precarias, y que año tras año es impuesto por UGT y CCOO en Madrid, impidiendo la negociación de un convenio autonómico en Navarra.

La negociación en Congelados de Navarra arrancó después de que un grupo de personas, en su mayoría migrantes, decidieron organizarse de la mano de ELA y convocar elecciones sindicales en unas plantas donde no existía representación sindical. "No sin dificultades, consiguieron el apoyo de la mayoría de la plantilla, que hoy ve recompensada su valentía y apuesta por un sindicalismo diferente y reivindicativo que ha llevado a conseguir este primer convenio", destaca Iñigo Campo, responsable de ELA-Erribera.

Maricela Suárez, presidenta del comité de la planta de Arguedas, recalca que "la plantilla está contenta con el respaldo del sindicato. Cada día estamos más empoderadas. Este es el inicio de todas las mejoras que van a venir. Las personas no deben tener miedo de acercarse a un sindicato".

Jenny Ibet Chambi Chiri, Lucca Sabido Soto y Tito Torrico Fernández son también representantes de ELA en la planta de Fustiñana, y junto a sus compañeras, agradecen el papel del antiguo responsable de Industria en la Ribera, Ubaldo Sola, quien les contactó y les informó de las posibilidades de defender sus derechos laborales mediante la acción sindical y la configuración de un comité en sus respectivas plantas. "Hubo presiones de la empresa porque llevaba 25 años sin comité, pero tuvimos apoyo del sindicato, que nos ayudó a crecer y a salir adelante", apuntan.

“Nos afiliamos y nos indicó que no podíamos confeccionar una lista como la que habíamos elaborado, sin protegernos. Cuando empezamos a movilizarnos, sentíamos miedo, principalmente porque siempre predominaba entre la plantilla el comentario de las consecuencias negativas por parte de la empresa que podía aplicar al trabajador o trabajadora que se le ocurriera impulsar unas elecciones sindicales para constituir un comité”, recuerdan.

Iñigo Campo subraya que "hay que seguir apostando por la organización, y acercar la negociación a los centros de trabajo, así como negociar en Navarra, tanto las condiciones laborales como el SMI”.

En un caso como el de Congelados de Navarra, se demuestra que el sindicalismo que funciona es el que arranca desde abajo porque, al mismo tiempo, no tiene techo. El camino se hace andando, y en estas empresas de la Ribera la militancia de ELA ya ha avanzado un trecho. Pero solo es el principio.