JUSTICIA CLIMÁTICA

La devastadora inundación de Nepal ha revelado la cara más cruda de la crisis climática y la falta de justicia climática

21/09/2026
La devastadora inundación de Nepal ha revelado la cara más cruda de la crisis climática y la falta de justicia climática
El Gobierno nepalí ha pedido una indemnización de 17 millones de euros al Fondo de Pérdidas y Daños de las Naciones Unidas. Esta petición pone sobre la mesa el debate de la justicia climática, ya que Nepal solo genera el 0,1% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pero sufre la crisis en primera línea.

El 26 de agosto de 2026, un gran desprendimiento provocó una catástrofe en el Himalaya, en el valle de Trishuli, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, con un aumento total del caudal del río en siete minutos. Esta masacre ha causado la muerte de al menos 1.300 personas (según algunas fuentes 1.403) y, casi un mes después, entre 5.000 y 6.000 personas siguen desaparecidas a causa de la devastación que ha dificultado enormemente las labores de rescate.

Los investigadores han aclarado que el calentamiento global multiplica el riesgo y la gravedad de este tipo de eventos, ya que el Himalaya se está calentando dos veces más rápido que el planeta y ha perdido un tercio del hielo en los últimos 30 años.

Según los científicos, una de las principales causas de desestabilización de las paredes de la montaña fue el fuerte terremoto de 2015, que debilitó la ladera y aumentó drásticamente la frecuencia de los corrimientos de tierra. Este factor geológico se ha visto además multiplicado por la emergencia climática: por un lado, la capa de hielo permanente (permafrost) se está derritiendo rápidamente, dejando de unir bloques de roca; por otro, la pérdida del glaciar de montaña se ha cuadruplicado en los últimos años, eliminando el efecto de "contrafuerte" que ejercía sobre la montaña.

Ante esta catástrofe, el Gobierno nepalí ha pedido una indemnización de 17 millones de euros al Fondo de Pérdidas y Daños de las Naciones Unidas. Esta petición pone sobre la mesa el debate de la justicia climática, ya que Nepal solo genera el 0,1% de las emisiones mundiales de gas, pero sufre la crisis en primera línea. El ministro de Asuntos Exteriores, Shisir Khanal, y el activista Tashi Lhazom han subrayado que esta petición no es caridad, sino justicia, y que los países ricos y contaminantes deben asumir la responsabilidad tanto económica como moral de los daños causados.

Sin embargo, el acceso a esta ayuda está lleno de incertidumbres. El Fondo de la ONU al que se dirige la petición no ha repartido todavía un solo euro desde su creación y se encuentra en una situación crítica: a pesar de haber recibido 198 solicitudes por un valor de 2.415 millones de euros, los compromisos de los países ricos solo alcanzan los 709 millones de euros, de los cuales solo 484 millones están asegurados.

La crisis del Acuerdo de París se ha agudizado en un contexto en el que la ONU ha considerado imposible superar la barrera de los 1,5 grados, y la ausencia de Estados Unidos dificulta aún más la solución. Los acontecimientos en el Valle de Trishuli han dejado claro que se han superado los límites de las medidas de adaptación y que los fondos para la reconstrucción son indispensables.