UGT y CCOO firman otro acuerdo de relaciones laborales que no obliga ni compromete a la CEN
UGT, CCOO y la CEN han suscrito hoy la revisión del acuerdo de relaciones laborales en Navarra. Al contrario de lo que han afirmado los firmantes, el acuerdo suscrito no contiene ningún compromiso y se limita a hacer una serie de recomendaciones sin obligación alguna de que las partes lo cumplan:
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No es cierto que la patronal haya renunciado a la prevalencia del convenio de empresa frente al convenio sectorial. Lo recogido en el acuerdo es lo siguiente: "Se recomienda la prioridad aplicativa del convenio sectorial sobre el de empresa".
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No es cierto que se garantice un salario mínimo de 14.000€. Lo recogido en el acuerdo es lo siguiente: "Se insta a que se establezca un salario mínimo de 14.000€ brutos anuales".
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No es cierto que el acuerdo suponga la obligación de elaborar planes de igualdad a las empresas con más de 50 personas. Lo recogido en el acuerdo es lo siguiente: "Se recomendará que todas las empresas con más de 50 trabajadores realicen, acuerden y registren un Plan de Igualdad".
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Tampoco es cierto que se establezca la obligatoriedad de subir los salarios un 2%, más un 1% variable. El acuerdo recoge lo siguiente: "En materia de incrementos salariales, la revisión del presente acuerdo se remite al acuerdo bipartito del IV AENC". Pues bien, el acuerdo salarial fijada en el AENC se trata de una mera recomendación que supone una referencia muy negativa para el conjunto de la negociación colectiva que ni tan siquiera está referenciada al IPC.
Resulta especialmente grave el acuerdo en materia de salud laboral puesto que, en un contexto en el que 11 personas han fallecido en su puesto de trabajo a lo largo del verano, la apuesta de UGT, CCOO y CEN para combatir la siniestralidad es la recuperación del delegado provincial de prevención de riesgos laborales, una figura que ya existió y cuya finalidad acabo siendo la de costear el salario de algunos de sus liberados sindicales.
Este acuerdo es un nuevo ejemplo de un modelo de concertación social agotado, en el que se ofrece paz social a la patronal, al tiempo que se extiende la precariedad laboral. En este contexto ELA quiere recordar el derroche de dinero público que ha supuesto el diálogo social en Navarra a través de subvenciones destinadas a financiar a UGT, CCOO y la CEN.
La mejora real de las condiciones laborales en Navarra vendrá fruto de la organización y del empoderamiento de los trabajadores y trabajadoras. Nadie discute la dificultad del reto, pero que UGT y CCOO transmitan la idea de que la Patronal navarra está dispuesta a renunciar a aplicar los elementos más regresivos de la reforma laboral es, además de un lavado de cara a la CEN, un ejercicio de hipocresía inadmisible.