Confebask pretende consolidar unas relaciones laborales aún más desreguladas

27/11/2015
Confebask pretende consolidar unas relaciones laborales aún más desreguladas
ELA considera que el documento que la patronal Confebask presentó el 16 de noviembre a los participantes en la mal llamada “Mesa de Diálogo Social” (CCOO, UGT y Gobierno Vasco) confirma todos sus objetivos: el asalto y derrumbe de unas relaciones laborales donde la negociación colectiva represente un papel real en la distribución de la riqueza y que sirva para mejorar las condiciones de trabajo de trabajadores y trabajadoras.

Así lo ha denunciado nuestro sindicato en una comparecencia pública celebrada este mediodía en Bilbao, en la que han participado el secretario general, Adolfo Muñoz, y el responsable de negociación colectiva, Joseba Villarreal. Muñoz ha denunciado que con su propuesta Confebask pretende volver al pasado. “Con su nuevo modelo la patronal quiere volver al pasado, donde la unilateralidad empresarial, apoyada por leyes involutivas que se hacen a su medida, permitan a las empresas hacer con el salario y las condiciones de trabajo ajustes permanentes. El objetivo exclusivo, disfrazado de eufemismos, pasa a ser la rentabilidad -beneficio- para el accionista”.

El modelo de relaciones laborales que defiende Confebask –añade Muñoz– es el apropiado para las grandes empresas, grandes corporaciones y multinacionales; para aquellas que lideran las reformas en el Estado y solo piensan en una cuestión: maximizar el beneficio de los accionistas declarando que cualquier cosa que se oponga a ello, sindicatos incluidos, debe ser eliminado”.

Muñoz ha subrayado que ELA quiere hacer frente a una realidad muy dura. "Sabemos la importancia que tiene lo organizativo para el presente y futuro del sindicalismo. Nuestra convicción es que, a la vista de todo lo anterior, las condiciones dignas de trabajo serán proporcionales a la presencia sindical en los centros de trabajo".

Por su parte, Ioseba Villarreal ha destacado que hay dos instrumentos que podrían limitar las intenciones de la patronal: la política de los Gobiernos y el poder sindical. “En relación al primero, los Gobiernos han desertado de ejercer cualquier presión ante la patronal para forzarle a un equilibrio distinto; lo hemos comprobado en infinidad de ocasiones. El contenido de las reformas es una clara muestra de ello. Recientemente, además, en el ámbito vasco, hemos vuelto a comprobar cómo el Gobierno Vasco apoyó a Confebask cuando la patronal elaboró un documento que remitió a Madrid en el que exigía establecer un procedimiento para instar la pérdida de la condición de sindicatos de ELA y LAB. El Gobierno de Gasteiz no quiso saber nada de lo que una solicitud de esa naturaleza significaba y lavó la cara a Confebask sentándole en la denominada Mesa de Diálogo Social”.

El segundo instrumento –concluye Villarreal– es, sin duda, la lucha sindical organizada. Las reformas que hemos sufrido y la foto de colaboración de los Gobiernos antes citada interpelan a los sindicatos para trabajar en esa dirección. La organización de los y las trabajadores puede oponerse a los objetivos de la patronal".