ELA considera de escasa eficacia el Plan de Gestión de Osalan 2014

06/08/2014
Es un Plan desvinculado de la realidad, con insuficiencia de medios para su ejecución, que no recoge referencias a la crisis ni a la creciente precariedad del mercado laboral. Además, la mayoría de las actuaciones previstas son continuación de las desarrolladas en años anteriores.

ELA ha tenido acceso al Plan de Gestión de Osalan para el año 2014, donde se recogen las actuaciones más importantes a llevar a cabo en materia de prevención de riesgos laborales en la CAPV. Este plan de gestión sería el último plan englobado en la Estrategia de Salud Laboral 2011-2014.

La primera cuestión a criticar es la insuficiencia de los medios con los que va a contar este plan. En los últimos años las reducciones presupuestarias en Osalan han sido continuas. En 2014 la inversión en salud laboral no llega ni a un irrisorio 0,020% del PIB de la CAPV. Está claro que pocas políticas reales de salud laboral se pueden desarrollar con esta dotación presupuestaria.

Es un Plan desvinculado de la realidad sobre la que teóricamente debería incidir, ya que no recoge ninguna referencia a la crisis ni a la creciente precariedad existente en el mercado laboral, cuando es sabido que la causa principal de la siniestralidad y de las enfermedades profesionales sigue siendo la escasa calidad del empleo. Se olvida asimismo que las y los trabajadores que han perdido su empleo o que están en riesgo de hacerlo, en una coyuntura en la que la salud psicosocial de las trabajadoras y trabajadores está seriamente mermada por esta situación.

La mayoría de las actuaciones previstas son continuación de las desarrolladas en años anteriores. Se reproducen sin hacer una valoración de lo que han dado, dando apariencia de que se prevén numerosas acciones.

El Plan se divide en trece áreas de actuación. Merece la pena valorar algunas de ellas:

- En la necesaria coordinación que Osalan tiene que tener con la Autoridad Laboral y la Inspección de Trabajo, no se recogen más que buenas intenciones. Desde la transferencia de la Inspección de Trabajo a la CAPV no ha habido ningún avance objetivo en esta materia.

- En cuanto a la relación con el Departamento de Salud y Osakidetza, se sigue planteando como objetivo el desarrollo del sistema de sospecha de enfermedad profesional. La realidad es que este sistema sigue sin funcionar. Así, en la propia memoria de 2013 se recoge expresamente que las relaciones entre Osalan y el Departamento de Salud y Osakidetza no cristalizan en acciones concretas con la rapidez que les gustaría. En 2013 hubo 802 comunicaciones de posibles enfermedades profesionales, y sólo un 10% fueron dados por los servicios sanitarios de Osakidetza (el 90% provinieron de los servicios de prevención).

Otros capítulos que dependen del trabajo conjunto con este Departamento siguen asimismo sin avanzar: la calidad de la vigilancia de la salud, la investigación de las causas de las enfermedades profesionales...

- En materia de obra pública, se prevén acciones de colaboración con la Inspección de Trabajo, pero no se concretan. Se plantea como objetivo el seguir participando en las Comisiones Territoriales de seguimiento para la prevención de riesgos laborales en obras de grandes infraestructuras.

Estas actuaciones son claramente insuficientes, vista la situación sangrante que están viviendo muchos trabajadores en la obra pública.

- En los riesgos ergonómicos el Plan parte casi de cero. El balance de 2013 reconoce que no se ha avanzado nada.

- En cuanto a los riesgos psicosociales, las acciones planteadas no se corresponden con las necesidades existente en esta materia ni con la gravedad del problema. En 2013 la actuación de Osalan se ha limitado a elaborar un mapa de estos riesgos y para 2014 se marcan como acción el “estudiar la inclusión de los riesgos psicosociales en el marco de las evaluaciones de riesgo efectuadas por las empresas y los servicios de prevención”.

Sin embargo, los recursos de Osalan para desarrollar este capítulos son totalmente insuficientes. Ante la clara evidencia de que la mayoría de las empresas no tiene hecha la evaluación de riesgos, no está habiendo ninguna actuación posterior, ni se está trabajando de forma coordinada con la Inspección de Trabajo.

Los puntos analizados son ejemplos del carácter de este Plan de Gestión: ambicioso en el papel, pero excesivamente genérico, que no plantea ninguna exigencia real a las empresas, y sin la dotación presupuestaria suficiente para llevarlo a cabo. La resultante es que va a tener poca incidencia en la mejora de la salud laboral de las trabajadoras y trabajadores.


Bilbao, a 6 de agosto de 2014.