ELA considera la renuncia de Barcina una buena noticia, aunque insuficiente

11/11/2014
ELA exige su dimisión inmediata como presidenta del Gobierno foral y subraya que la transformación de las estructuras de poder en Navarra requiere aún un gran esfuerzo movilizador.

ELA celebra como una buena noticia la renuncia de Yolanda Barcina a encabezar la futura lista electoral de UPN, pues evidencia que la ciudadanía navarra cuestiona cada vez con mayor fuerza el régimen político que ella representa.

ELA subraya como un hecho relevante que Barcina no ha dimitido ni ha perdido unas elecciones. A partir de mayo, la presidenta se apartará de la primera línea, pero al régimen le sobran recambios. Ya sea con caras nuevas o viejas, los candidatos de UPN son al fin y al cabo herramientas para seguir imponiendo políticas antisociales y agresivas contra la clase trabajadora.

Por ello, la decisión personal de Barcina no nos ahorra el compromiso de seguir movilizándonos por un cambio social y político profundo y duradero.

ELA advierte de que no se debe caer en un triunfalismo infundado. La renuncia de Barcina es insuficiente; lo que debe anunciar es su dimisión como presidenta del Gobierno de Navarra, por ser la máxima responsable de una asfixiante política de recortes contra la clase trabajadora, y por su nefasta actuación para deteriorar la convivencia de la ciudadanía navarra.

Hay que recordar que tras esta noticia se esconde el propósito de la elite económica y política navarra de reeditar en toda su extensión el pacto de Estado que aquí representan UPN y PSN. La decisión de Barcina hay que enmarcarla en ese contexto, justo cuatro días después de dejar blindada en el Parlamento la supervivencia económica de tres pilares básicos del régimen como CEN, UGT y CCOO.

ELA cree que hay que interpretar esta noticia como un revulsivo para intensificar la movilización social en favor de un cambio que no puede conformarse con modificaciones parciales. ELA recalca que el alcance del cambio social y político exige una profunda transformación de las actuales estructuras de poder institucional en Navarra, como condición imprescindible para mejorar la calidad democrática e implantar unas políticas públicas en favor de la clase trabajadora.