ELA exige la disolución de la OTAN
El Comité Nacional de ELA (órgano que representa a las 12 comarcas y las tres federaciones del sindicato) ha aprobado un documento político denominado `Poder sindical ante el nuevo imperialismo´ para fijar la posición del sindicato en la coyuntura actual, y ha decidido hacerlo público coincidiendo con el 40º aniversario del referéndum de integración en la OTAN, en el que Euskal Herria votó mayoritariamente en contra. Tomando como base esta realidad histórica, ELA afirma que “la reorientación de la política europea pasa por abordar la soberanía europea y la de los pueblos que la conforman. Poner fin a más de medio siglo de subordinación a EEUU y promover la disolución de una de las alianzas político-militares más peligrosas del mundo, la OTAN, deberían marcar el horizonte de actuación de la Unión Europea”. Por todo ello, continúa el documento, “hoy existen más razones que nunca para denunciar el imperialismo y reivindicar un orden internacional basado en la paz, los derechos humanos y la soberanía de los pueblos”.
El papel de la UE
En este aspecto, “ELA entiende que el término soberanía en plural, la necesidad de trabajar por las diferentes soberanías debería ser un vector de la política europea, desde el respeto a decidir de los pueblos a la necesidad de mantener el control sobre cuestiones esenciales como la energía, la alimentación, la salud, la tecnología...”. Estos recursos “deben gestionarse de manera colectiva, bajo un control democrático efectivo. A día de hoy, el marco de la UE es incompatible con el modelo que promueve ELA”.
Cabe recordar que “ELA ha defendido a lo largo de su historia la solidaridad y la cooperación internacional y europea; prueba de ello es su participación en la fundación de la Confederación Europea de Sindicatos en 1973. Sin embargo, ELA ha sido muy critica con el devenir político de la UE, y se ha movilizado frente a los sucesivos tratados europeos que han consolidado la orientación neoliberal limitando la democracia, debilitando los derechos laborales y subordinando a los pueblos y a la clase trabajadora a los intereses del poder económico, y al servicio de las grandes transnacionales y del capital”.
La lucha sindical cotidiana contra el fascismo: 17M
ELA explica en este documento que “no es posible explicar el avance de la ultraderecha sin tener en cuenta la asimilación, la incomparecencia y la moderación de la izquierda. Al mismo tiempo, pensar que Euskal Herria es ajena a la influencia global del fascismo es una ingenuidad y una irresponsabilidad política. La baja representación institucional de las fuerzas abiertamente ultra-derechistas -advierte ELA- no quiere decir que esos valores no estén presentes en la sociedad vasca”.
Por ello, “reforzar una sociedad antifascista es parte de la tarea militante cotidiana de ELA; desde la acción sindical fortalecemos la conciencia de clase, el antirracismo, el transfeminismo, la defensa del euskera... En definitiva, estamos construyendo sociedad antifascista”. Esto se resume en la necesidad de una transición ecosocialista y feminista.
La huelga general del 17 de marzo, concluye el documento, es un paso más en esa tarea militante: la lucha por la soberanía, la redistribución de la riqueza, el derecho a la vivienda, la equidad de género y el control público de sectores estratégicos es inseparable de la lucha antifascista y de la defensa de la democracia.