ELA felicita al pueblo griego
Un medio de comunicación del Estado editorializaba, este pasado domingo, sobre los riesgos del referéndum afirmando que “solo las elecciones libres son distintivo exclusivo de la democracia”. Esa posición es fiel reflejo de lo que viene sucediendo: los partidos se presentan a las elecciones con un programa para no cumplir y una vez llegan a las instituciones hacen lo que el poder económico espera de ellos. La democracia termina en la elección del Gobierno y, si se desgasta, viene otro a hacer lo mismo. Eso es hoy Europa, un proyecto pensado para eliminar las alternativas en política.
ELA valora muy positivamente la convocatoria del referéndum y el NO expresado democráticamente en Grecia. Al pueblo griego se le ha preguntado si desea continuar con una política inhumana, y ha dicho que no.
Este referéndum pone a prueba a la UE y a la clase política que ha hecho seguidismo de las tesis de la Troika. Para la Troika, nunca debió haber referéndum; para la Troika, estas decisiones deben ser adoptadas en cada país, por una pequeña élite servil con los intereses de los acreedores.
ELA quiere resaltar la hipocresía del PSOE, que, sin discutir la legitimidad del referéndum, exigía al Gobierno griego que asuma las decisiones en solitario por “responsabilidad”. El PSOE, mediante esa “responsabilidad” reformó la Constitución (con el apoyo del PP) para asegurar a los acreedores que ellos serían los primeros en cobrar. Esta posición, crítica con el referéndum, no se limitó a las fuerzas políticas españolas; también representantes del PNV, sin tener en cuenta los problemas humanitarios por los que atraviesan muchas personas en Grecia, exigían que ese referéndum no se celebrara.
Los defensores del miedo y el chantaje han perdido. ELA felicita al pueblo griego y desea que este resultado favorezca el abandono de las políticas de austeridad. A ELA le gustaría, además, que este resultado diera impulso y voluntad a las fuerzas políticas que en Europa son críticas con esta construcción neoliberal. Si queremos que la cohesión social, la justicia y la solidaridad sean una prioridad, Europa no puede ser un paraíso para los especuladores.