ELA quiere mostrar su solidaridad con la familia de Mikel Zabalza

13/05/2016
ELA recuerda que Mikel Zabalza, afiliado de ELA, fue vilmente asesinado en el marco de una detención injustificada practicada por la Guardia Civil. Por ello, resulta escandaloso que, quienes jamás han realizado la más mínima exigencia de rendición de cuentas y de responsabilidades penales y políticas derivadas de aquel asesinato, persigan ahora con celo la más mínima expresión social de denuncia de torturas. Y resulta aún más grave que, para esa persecución, se proceda a manchar la memoria de un hombre, de un trabajador como tantos otros.

La tortura es una práctica consolidada en nuestro país y acreditada por el testimonio personal de miles de personas, por informes forenses y por un número escandalosamente escaso de sentencias judiciales. A pesar de ello, el estado, con todos sus aparatos, persiste en el negacionismo de una práctica sistemática que no tiene parangón en ningún estado democrático, como acreditan los informes de organizaciones como Amnistía Internacional o la ONU. Esa es la razón, y no otra, por la cual, el poder judicial haya actuado tan rápidamente contra un juez de la Audiencia Nacional que recientemente reconoció esa práctica en una conferencia realizada en Tolosa, y sin embargo, se mantenga al margen de la persecución orquestada por la delegada de gobierno Carmen Alba.

Tiene razón la delegada de gobierno cuando dice que pretende con su actuación salvar el honor de la Guardia Civil. Se trata de exclusivamente de eso, salvar la imagen de un cuerpo paramilitar que persiste en un régimen pretendidamente democrático, es decir, nada que tenga que ver con la verdad histórica de una práctica inhumana.

ELA exige que se deje perseguir y detener a las personas que militan por los derechos humanos y por el fin de las torturas. ELA reivindica el espacio público –y con él las pintadas, los graffitis y cualquier otra expresión gráfica– como un espacio compromiso social por la dignidad humana, compromiso que a día de hoy sigue siendo perseguido por los poderes del estado español en Euskal Herria.