Hay que impedir que la sentencia del Tribunal Supremo sobre ultraactividad suponga otra reforma laboral

19/12/2014
Si lo publicado en un medio de comunicación hoy se confirma, aunque un convenio colectivo decaiga al año por expirar su vigencia, lo derechos laborales pactados en el mismo pasarían a integrarse en el contrato individual de los trabajadores y trabajadoras. El efecto del reconocimiento de esta contractualización afectaría positivamente a los estaban trabajando antes de la reforma. No así a las nuevas contrataciones.

A expensas de la valoración del texto completo de la sentencia del Tribunal Supremo sobre ultraactividad, de la que determinados medios de comunicación se han hecho eco hoy, el sindicato ELA quiere señalar lo siguiente:

  1. Dicha sentencia supone un duro golpe -del que nos alegramos- contra las pretensiones del PP y de la patronal para dar vía libre, y sin límites, a la destrucción de derechos laborales; entre ellos, salarios y jornada.

  2. Si lo publicado se confirma, aunque un convenio colectivo decaiga al año por expirar su vigencia, lo derechos laborales pactados en el mismo pasarían a integrarse en el contrato individual de los trabajadores y trabajadoras. El efecto del reconocimiento de esta contractualización afectaría positivamente a los estaban trabajando antes de la reforma. No así a las nuevas contrataciones.

  3. ELA quiere insistir en que ese tipo de fallos judiciales (que limitan algunos de los efectos más perversos de las reformas) no deben suponer, en modo alguno, la relajación del impulso que debemos dar a la negociación colectiva.

ELA, además, quiere llamar la atención sobre las presiones continuas del mundo económico y empresarial para que las decisiones empresariales en relación, sobre todo, con los EREs y la ultraactividad de los convenios, no se vean limitadas o cuestionadas por nadie, tampoco por el poder judicial. Son muchos los emplazamientos para que se haga otra reforma laboral.

Mucho nos tememos que este fallo de Tribunal Supremo suponga un acicate para que el poder económico redoble sus exigencias al PP para que “complete lo que quedó sin hacer”, como insisten algunos representantes empresariales. Ese poder sabe que debe aprovechar la disposición de una derecha política siempre dispuesta a hacerle los deberes.