DÍA CONTRA LA BRECHA SALARIAL

A mayor Salario Mínimo menor brecha salarial

21/02/2026
A mayor Salario Mínimo menor brecha salarial
Subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) reduce la brecha salarial entre mujeres y hombres. ¿Por qué? Muy sencillo: porque dos de cada tres de las personas receptoras del SMI somos mujeres y porque ganamos un 13% menos que los hombres en la CAPV y un 20% menos en Navarra. La subida del SMI ha provocado que esta brecha se haya reducido de forma significativa en los últimos años.

ELA y las luchas y huelgas sindicales feministas, como las de la limpieza o el reciente caso del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de Gipuzkoa, hemos contribuido a la reducción de esta brecha con incrementos salariales de un 20-30% en el sector. Pequeñas grandes victorias que elevan suelos mínimos y generan fuerza popular y colectiva en sectores que cuentan además con una gran presencia de mujeres migradas.

Sin embargo, las tendencias de fondo se mantienen y, por ejemplo, la parcialidad laboral sigue siendo esa gran fórmula mágica empleada para compaginar empleo y cuidados de forma no voluntaria por parte de las mujeres con un 25,2%. A su vez, el 87% de las excedencias por cuidado de hijos/as, y el 72% por cuidado de otros familiares se asume también por parte de las mujeres y la temporalidad en los contratos afecta al 22% de los mujeres, mientras que la tasa de los hombres es del 15%. 

Por no hablar de la deuda con todas esas mujeres mayores de 65 años que se han dedicado a cuidar gratis y cuyas pensiones están por debajo del umbral de la pobreza severa: 21,3% de las pensiones de viudedad en Navarra y 16,7% en la CAPV. No podemos olvidar tampoco la realidad de los hogares monoparentales encabezados por mujeres y/o en particular, el caso de muchas mujeres migradas, con claras situaciones de vulnerabilidad, riesgo social y de pobreza. 

Y ni una cosa ni la otra es casualidad. En primer lugar, porque los salarios más bajos se concentran en los sectores laborales feminizados, racializados y precarizados como son los trabajos de hogar y de cuidados, la limpieza, la hostelería, el comercio, y/o las pequeñas y medianas empresas. Pero, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? Porque hasta estas alturas ya sabemos que cuando un sector laboral se feminiza, también se acaba precarizando.

Estamos a un mes de la huelga general del 17 de marzo por un SMI de 1.500€ convocada por la mayoría sindical vasca, y a pocos días del 22 de febrero, día internacional de la igualdad salarial. Pues bien, ambas citas confluyen de manera directa y con un claro contenido feminista y antirracista. 

Como vemos, nunca faltan motivos para la lucha, y aunque sabemos que un SMI de 1,500€ no resuelve la desigualdad estructural de género ni cambia las reglas de juego hetero-patriarcales, coloniales y capitalistas, no podemos negar tampoco la centralidad que el salario juega en nuestras vidas; más aún en el caso de las mujeres a la hora de poder decidir, contar con autonomía y/o poder prevenirnos de la violencia machista, entre otras cuestiones. 

Por lo tanto, equiparar trabajos de igual valor, reducir la brecha salarial y aumentar el SMI son cuestiones de primero de derechos humanos y algo urgente para las vidas de las mujeres. Condicionan nuestro cotidiano, considerando además que quienes piensan y diseñan estos instrumentos no nos ven ni nos tienen en cuenta. 

Porque nosotras también queremos hablar y decidir aquí sobre nuestros salarios y sobre la repartición de la riqueza y la macro y micro economía...

Por justicia social y feminista, ¡el 17 de marzo a la huelga!