Presentación del libro ‘No pudieron romper el cerco. Crímenes y represión franquista contra ELA’
Joxeangel Ulazia Beristain, autor del libro ‘No pudieron romper el cerco. Crímenes y represión franquista contra ELA’
“MILES DE PERSONAS SUFRIERON LA REPRESIÓN FRANQUISTA POR SER MIEMBROS DE ELA”
El lunes 18 de julio se presentó en Donostia el libro ‘No pudieron romper el cerco. Crímenes y represión franquista contra ELA’, escrito por nuestro compañero Joxeangel Ulazia Beristain (Mutriku, 1957). Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma Bellaterra de Barcelona, dio sus primeros pasos en el sindicalismo en la Ikastola Itziarko Ama de Deba, donde fue profesor y posteriormente director. Delegado de ELA, en 1989 pasó a formar parte de la estructura del sindicato como miembro de la Federación de Enseñanza. De ahí pasó a ser responsable comarcal del Bajo Deba, siendo miembro del Comité Nacional. Posteriormente Ulazia fue responsable del sector servicios en Gipuzkoa, hasta que en 1999 se incorporó a la Fundación Manu Robles-Arangiz. Estos años ha estado dedicado, sobre todo, a la formación de los nuevos delegados y delegadas de nuestro sindicato.
-¿De donde viene la idea del libro? -Debido a mi formación como historiador siempre he tenido curiosidad por la historia de ELA. Por eso desde hace años he ido recogiendo material de aquí y de allá, pensando que algún día podría ser útil. Este trabajo de documentación cogió un impulso en 2011, año del centenario de ELA y en el que, entre otras muchas actividades, se realizó una exposición itinerante.
Parte de ese trabajo de documentación ya estaba hecho, pero el empujón final para escribir este libro nos lo dio un comentario que nos hicieron desde la Plataforma contra los Crímenes del Franquismo de Euskal Herria, que nos “provocaron” diciendo que no podía ser que una organización como ELA no tuviera algo sobre su memoria histórica. Es evidente que tenían razón. Así lo entendió la confederación y por eso me puse a escribir este libro. Era hora de que nosotros y nosotras como ELA le diéramos a nuestra propia historia la importancia que tiene.
-El libro tiene un gran trabajo documental. ¿Cómo se han recogido todos estos documentos?
-Nuestro sindicato tenía mucha documentación, pero muy fragmentada y sin ordenar. Por eso hace años se decidió, con ayuda del Gobierno Vasco, adaptar ese archivo. Docu, empresa especializada en este tema, fue la encargada de llevar a cabo esta labor. Fue un trabajo muy laborioso, pues la información y documentación estaba dividida en diferentes puntos de nuestra geografía: Iparralde, Iruña, Donostia, Tolosa… Todo ese material se ha clasificado y organizado. Haber podido organizar este archivo histórico de ELA ha sido una de las principales aportaciones a la hora de escribir este libro.
Además, para poder completar el libro y obtener informaciones y materiales que no teníamos, he tenido que indagar en varios archivos: Irargi (del Gobierno Vasco); el Archivo del Nacionalismo, en Areeta; el archivo tanto de la Diputación Foral de Bizkaia como de numerosos municipios (Irun, Hondarribia, Rentería, Legazpia, Zumarraga, Beasain, Eibar, Oñati o Bergara)... Por supuesto, también se recoge un importante material bibliográfico. Aunque en muchos casos no sean libros específicos sobre la historia de ELA, ha sido un material muy importante para poder ordenar cronológicamente muchos de los hechos y darle un necesario contexto histórico.
-La mayoría de personas que durante la Guerra Civil y el Franquismo fueron perseguidas por su militancia a ELA ya han fallecido. Sin embargo el libro recoge el testimonio de algunos supervivientes…
-Tenemos que reconocer que en este tema hemos andado muy tarde. Este ha sido nuestro mayor error, que hemos dejado que pasara demasiado tiempo. Por eso este libro también pretende ser una plataforma para que si cualquier persona quiere aportar algo sobre este tema pueda hacerlo. Afortunadamente hay personas que viven y con las que nos hemos puesto en contacto. Son personas a las que he tenido la suerte de entrevistar y que también han querido hacer su aportación material. Y, por supuesto, personas a las que queremos rendir homenaje.
Al fin y al cabo, este trabajo pretende ser un sentido homenaje y reconocimiento a todos aquellos y aquellas que han hecho posible el proyecto de ELA. Esperamos que sirva para sacarlos del anonimato, poniéndoles nombre y apellidos. Son personas que, en muchos casos literalmente, han dado su vida para construir una Euskal Herria libre, en la que los trabajadores y trabajadoras sean los protagonistas de una sociedad donde sus habitantes vivan con dignidad y en justicia.
-¿Cuántos militantes de ELA sufrieron esta represión?
-La represión cogió diferentes vías. Hubo personas fusiladas, gente que estuvo en la cárcel, militantes de ELA con condenas de muerte, exiliados y exiliadas… También hubo militantes de nuestro sindicato que perdieron su trabajo por el mero hecho de ser afiliados y afiladas de ELA. Evidentemente, sin olvidar que el mismo sindicato sufrió la incautación de todos los bienes materiales que tenía.
En lo que respecta a ELA, los números son muy significativos. He podido recoger con nombres y apellidos un número importante de personas afiliadas que fueron asesinadas, encarceladas, exiliadas… Resulta dramático el número de fusilados y fusiladas por los sublevados. Se recogen todos esos casos uno a uno; hablamos de unas 120 personas.
También hay mucha información sobre la militancia de ELA que tuvo que huir de Hego Euskal Herria. ELA recogía mediante fichas la información de todos los afiliados y afiliadas que pasaban la muga, donde se apuntaban datos como de dónde venía, qué familia tenía, cuál era su oficio… En total, y hablando solo de las personas refugiadas, hay más de 2.000 fichas.
Este trabajo de investigación me ha permitido conocer a un montón de gente que desconocíamos que eran afiliados y afiliadas de ELA. Por ejemplo, Ziriako Andonegi, nacido en Mutriku. A mucha gente no le sonará, pero si decimos que es el autor de la letra ‘Aitorren hizkuntz zaharra’ seguro que todos y todas tararearíamos la canción. Pues bien, documentándome para el libro pude saber que Ziriako fue detenido y encarcelado en la Guerra Civil por ser miembro de ELA. O Koldo Mitxelena, que fue encarcelado en Santoña por el mismo motivo.
-El libro también es una magnífica oportunidad para conocer mejor la historia tanto de nuestro sindicato como la de Euskal Herria. ¿En este sentido, qué lecciones podemos sacar de este libro?
-Desde el punto de vista histórico, el trabajo de documentación nos permite aclarar y abordar varios temas que siempre han estado ahí. Por ejemplo, las dudas que hubo en un principio en el abertzalismo en torno a la posición que había que adoptar en relación a la República o las fuerzas sublevadas. El libro deja claro que ELA, desde un principio, tuvo clara su apuesta por la República.
No podemos olvidar aquel contexto histórico. En este sentido, es muy importante destacar la enorme influencia que tenía la religión sobre la gente. Por ejemplo, para muchos y muchas era incompresible que ELA se sumara a los ateos en defensa de la República y no se fuera de la mano de los cruzados católicos. Luego, muchos que no comprendían esto en 1936 entendían como algo normal que en 1940 se luchara junto a la URSS en la Segunda Guerra Mundial en contra del fascismo. Es notorio que en este periodo hubo en este aspecto un evidente cambio de mentalidad.
Visto con los ojos de aquella época, entre la gente de ELA había más temor a una revolución de signo izquierdista que a un golpe de Estado por parte de la derecha. En ELA no se pensaba que habría un levantamiento de la derecha como el que hubo. Es muy significativo que cuando se produce el alzamiento fascista del 18 de julio se estaba preparando el III Congreso, y que ni olieron que habría ese alzamiento. Como ejemplo, es paradigmático que aquellos dirigentes de ELA sentían que los sublevados les trataban mucho peor a las y los nacionalistas que a “los rojos”, cuando, en teoría, “los rojos” eran el principal enemigo de los sublevados. Aquello a mucha gente de ELA le resultaba incomprensible.
-Pese a toda la represión, ELA ha salido adelante…
-Me ha llamado la atención cómo se cuidaba y que importancia se le daba a que las y los militantes de ELA en el exilio permanecieran juntos y no se alejaran entre ellos. Se hizo un gran esfuerzo para intentar mantener la unidad en un contexto tan adverso. Como curiosidad, y creo que este dato es inédito y nunca ha sido publicado, la dirección de ELA en el exilio pensó en comunicarle al Gobierno francés que hubiera la oportunidad de desarrollar una colonia vasca en el norte de África, más en concreto en Argelia.
Muchas de esas personas y militantes de ELA luego se exiliaron en América, sobre todo en países como México, Venezuela, Chile o Argentina. Y en esos países crearon agrupaciones. También he querido analizar y profundizar en uno de nuestros mayores vacíos en materia de memoria histórica, como es el espacio que va desde el fin de la Guerra Civil a la década de los 60, es decir, la época de la resistencia y la clandestinidad. No hay mucha documentación, y gran parte de lo que sabemos sobre esta época es a través de historiadores externos al sindicato.
ELA ha sufrido mucha represión, pero ha salido adelante. Y eso ha sido posible gracias a toda esa gente común que pese a sufrir la represión Franquista quiso seguir con este proyecto. Gente que en muchos casos hasta ahora no conocíamos sus nombre y apellidos y que durante sus vidas sufrieron todo tipo represiones por el mero hecho de ser afiliados y afiliadas de ELA. Leyendo el libro uno se da cuenta de la importancia que en aquella época tenía ELA y de su fortaleza. Esto queda claro si se repasa la cantidad de bienes y pertenencias que fueran incautadas por el régimen franquista a ELA y el número de personas que fueron perseguidas y reprimidas.