ELA subraya que una verdadera igualdad solo se logrará protegiendo los derechos lingüísticos de una Navarra plural y diversa
ELA recuerda que el euskara es patrimonio común de los navarros/as, lo hablen o no. Al ser un bien común debe estar al alcance de todos/as. El derecho a su utilización debe ser reconocido con carácter general, y nadie debe poner limitaciones a su uso, del mismo modo que no se ponen limitaciones al uso del castellano.
La situación es de una desigualdad muy acusada, y en la vida cotidiana nos encontramos con obstáculos insalvables para poder utilizar el euskara -incluso en la zona vascófona-, a diferencia de lo que ocurre con el castellano, cuyo uso está garantizado en toda Navarra. Todavía persiste la discriminación y la falta de derechos para la población bilingüe-euskaldun.
Los convocantes, partidos y sindicatos que llaman a la manifestación de mañana comparten muchas cosas: una ideología de derechas y una idea única y monolítica de Navarra -liderada por UPN, PP o la CEN- que han acabado asimilando hace mucho tiempo PSN y UGT.
Han compartido también durante más de 25 años una política lingüística para impedir la progresiva normalización del euskera. Dicha política de falta de promoción, obstáculos e incluso hostigamiento ha sido la responsable de la falta de medidas públicas para no responder adecuadamente al creciente conocimiento del euskera entre la población navarra.
Los convocantes de la manifestación no puede negar esa realidad. La creciente proporción de personas bilingües en Navarra y sus derechos no pueden ser ignorados y vulnerados. La Carta Europea de Lenguas Minoritarias recuerda este deber que los convocantes se niegan a reconocer.
Los convocantes de la manifestación cargan contra el euskera (también contra la diversidad cultural y funcional, como hizo uno de sus portavoces), y en esa línea aluden a la responsabilidad sindical en la Ley de Contratos Públicos o en el Decreto sobre lenguas propias en la Administración.
Ese decreto que tanto critican, quedándose corto, representa un avance. Hemos sido el único sindicato que bajo la lógica de “abrir puertas y aprovechar oportunidades”, ha votado a favor del decreto, convencidos de que se trata de una de las pocas posibilidades que tiene Navarra para avanzar en la normalización lingüística. Igualmente, hemos impulsado la Ley de Contratación Pública que por primera vez menciona el euskera en los pliegos. De ser criticable, será porque está muy lejos todavía de recoger un compromiso real y eficaz con los derechos lingüísticos.
Por todo ello, ELA anima a los convocantes, partidos y sindicatos que respaldan la manifestación contra el euskera a que reflexionen y dirijan sus esfuerzos (algo que no han hecho hasta ahora) a trabajar por un futuro en igualdad, con derechos para toda la ciudadanía y aceptando una Navarra cada vez más plural y diversa.