CAF debe abandonar ya su proyecto de Jerusalén
ELA ya denunció que el tren ligero de Jerusalén no cumplía la legalidad internacional. La actitud del Gobierno israelí demuestra que el proyecto consolida el Apartheid sobre la población palestina.
Desde el año 2018 el comité de empresa viene denunciando este proyecto que, de manera directa, refuerza la estrategia de colonización israelí y transgrede los más básicos derechos del pueblo palestino.
Posteriormente fue el informe de la relatora de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, quien mencionaba varias empresas que se estaban lucrando a costa de la ocupación colonial de Israel sobre Palestina, y entre las empresas citadas se incluía a CAF por su participación en el proyecto de la línea verde de Jerusalén. El informe indicaba de manera concreta que este tipo de infraestructuras tienen como objetivo “establecer y ampliar las colonias y conectarlas con Israel”; en septiembre de 2025, la empresa fue incluida en la base de datos de la ONU de empresas vinculadas a actividades en las ilegales colonias israelíes.
Han sido innumerables las acciones que los y las trabajadoras de CAF han llevado a cabo para exigir a la dirección de la empresa primero la no adjudicación, y después la rescisión del contrato de Jerusalén. La dirección ha hecho caso omiso a las reiteradas peticiones, y esta semana se ha hecho pública la denuncia presentada en febrero pasado por diferentes organizaciones de la sociedad civil ante la fiscalía para que se investigue la responsabilidad penal del Consejo de Administración de CAF y de seis filiales “por la implicación de la empresa en la construcción, operación y mantenimiento” del citado tranvía.
ELA considera lamentable que una empresa de Euskal Herria, pueblo que demuestra cada día una inmensa solidaridad con el pueblo Palestino, sea relacionada con el estado sionista. La denuncia presentada pone sobre la mesa cuestiones de una inmensa gravedad que deberán ser investigadas en profundidad.
ELA reitera su rechazo al proyecto del tranvía y exige su abandono. Ni quienes trabajan en CAF, ni en general quienes apuestan por un proyecto industrial respetuoso con los derechos humanos, merecen que CAF se relacione con un estado que practica un genocidio. La dirección debe asumir el gravísimo error que supuso apostar por trabajar para el estado de Israel y las consecuencias de esta decisión.