La fiscalidad es ideología

22/09/2026
La fiscalidad es ideología
Aitor Murgia, responsable del Gabinete de Estudios
En dos ocasiones ha aplaudido la patronal la propuesta de reforma fiscal que se plantea para las Diputaciones de la CAPV. La primera, cuando el PNV la presentó por su cuenta en junio. La segunda, cuando el PNV y PSE han alcanzado un suelo mínimo de acuerdo que rebaja el tufo neoliberal de la primera propuesta. Este segundo aplauso nos muestra que el tufo no ha desaparecido, por mucho que se empeñe el PSE.

A pesar de que el verano borra muchos de nuestros recuerdos, es difícil olvidar la presentación de las medidas tributarias para Bizkaia que hizo el PNV en Madrid, donde Elixabete Etxanobe estuvo acompañada por representantes de Iberdrola, Petronor, BBVA y Telefónica, así como por Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, quien dijo que la propuesta era un ejemplo a seguir.

La semana pasada, una vez conocido el acuerdo entre PNV y PSE, se celebró uno de esos saraos donde empresarios y expertos (hombres que siempre nadan a favor de corriente) analizan los principales problemas económicos a los que nos enfrentamos como sociedad: falta de inversión extranjera por el clima de conflictividad, falta de competitividad por el alto absentismo, necesidad de atraer talento,... En esta cita, organizada por El Correo y la consultora KPMG, Tamara Yagüe aseguró que las medidas fiscales “van por el buen camino”.

Para Aitor Esteban, según una entrevista publicada en el mismo periódico, el PNV no se pasó de frenada en la presentación de Madrid y ha expresado que, en fiscalidad, hay que ir más allá de la ideología y que hay que dar tiempo a las medidas fiscales para ver qué funciona. Estas afirmaciones abren varias reflexiones sobre la fiscalidad que tenemos en la CAPV.

Es innegable la pasada de frenada del PNV de Bizkaia, que muestra que es la patronal, con la complicidad de algunos “expertos”, la que marca la política fiscal en nuestro país. Con el acuerdo alcanzado en septiembre entre PNV y PSE se rebaja la propuesta inicial del PNV. Sin embargo, premiar fiscalmente los seguros médicos privados todavía está encima de la mesa y, pese a quien le pese, eso, fundamentalmente, es ideología.

También es ideología continuar rebajando los impuestos a las empresas (y empresarios) utilizando diferentes vías: reducir el pago por las plusvalías en venta de empresas, deducciones en los costes salariales por contratación de formación dual y contínua o incentivos para proyectos denominados estratégicos para el Gobierno Vasco. Son solo algunos ejemplos que se suman a la larga lista de beneficios fiscales ya existentes para las empresas.

También es ideológica la denominada atracción de talento: hacer tributar menos por el mismo trabajo a personas impatriadas con alta cualificación. Se pretende, además de fomentar un sistema discriminatorio, que las empresas tengan que pagar menores salarios a costa de las demás personas. Si las empresas necesitan talento, que lo remuneren como seguramente merece y que no traten de incentivar estos perfiles haciendo que paguen menos impuestos.

Una última reflexión sobre las palabras de Esteban acerca de si las medidas fiscales funcionan o no. Lo primero es que esta propuesta se ha realizado sin ningún informe de impacto económico de las medidas. Por su carácter de aplicación de reducciones, deducciones o bonificaciones, sólo se puede estimar que la recaudación potencial va a reducirse, con las consecuencias que esto tiene en el deterioro de los servicios públicos.

Lo que sí queda claro es que las medidas fiscales, especialmente las que se refieren al impuesto de sociedades, están huérfanas de cualquier tipo de evaluación posterior. Se siguen aplicando al margen de si funcionan o no, y siguen permitiendo que las empresas paguen menos impuestos a través de la ingeniería fiscal. Y esto también es ideología.

Que estas medidas salgan adelante en los tres territorios sería una malísima noticia para la justicia fiscal de la CAPV. Y también para Osakidetza, la educación pública, el sector de los cuidados o la crisis habitacional. Ante este escenario, es más necesaria que nunca una reforma fiscal que acabe con los beneficios fiscales de las empresas y las rentas altas. Porque esto también es ideología.