Organicémonos "Xiberutikan mendebaldera"
El nuevo vuelo del águila está a punto de comenzar. Tras dos años, llega una nueva edición de Korrika, del 16 al 27 de marzo. Para muchas personas euskaldunes esto supone ilusión y alegría, ya que estos días sirven para tejer redes y unir nuestras fuerzas. Al mismo tiempo, el Águila está encerrada en una jaula que cree “de oro”. No podemos decir que la llegada de Korrika sea una noticia completamente buena, porque durante otros dos años nuestra lengua ha seguido siendo minorizada y oprimida. Korrika nació para revitalizar, fortalecer y normalizar nuestra lengua, y terminará su recorrido cuando esos objetivos se hayan alcanzado.
Sin embargo, a nuestra lengua no le llegan cartas de amor. El euskera y los derechos de los y las euskaldunes no han avanzado, y la opresión que sufrimos es cada vez más dura. Como sabemos, en esta profunda crisis del globalismo y del capitalismo, las posturas ultraderechistas y reaccionarias no solo están ganando espacio en diferentes paradigmas políticos, sino que están creando una contracultura hegemónica en todo el mundo. Sin olvidar, además, lo que históricamente han supuesto para nuestra lengua y nuestra nación las políticas lingüicidas y supremacistas de los Estados español y francés. Por todo ello, han crecido las actitudes contra los euskaldunes y cada vez es más evidente la vulneración sistemática de nuestros derechos (basta con ver casi a diario en los periódicos noticias sobre sentencias contra el euskera).
Ante esto, es imprescindible repetir una y otra vez que nuestra lengua es una de las principales expresiones de nuestra identidad; dicho de otro modo: "¿qué somos si no es el mismo euskera?". Por un lado, el euskera es lo que nos hace euskaldunes, y es desde el euskera desde donde nace y se construye la nación formada por siete territorios: Euskal Herria. Es la armonía que permite comprender nuestra dura historia, porque no se pueden entender ambos sujetos el uno sin el otro. No solo eso: el euskera es también un instrumento contrahegemónico frente a las consecuencias de la sociedad capitalista y homogeneizadora, y nos sirve para imaginar una sociedad más justa y libre.
Por otro lado, y en relación con la idea anterior, la situación de opresión que vive el euskera es imposible de revertir sin cambiar diversas estructuras y leyes. En los dos gobiernos de Hego Euskal Herria, el PSE y el PSN son los partidos que marcan las líneas rojas, y es evidente que el cambio es imposible mientras estos partidos tengan la llave del gobierno o formen parte de él. Por eso, solo mediante fuertes movilizaciones sociales y mediante la interpelación directa a los partidos políticos podremos lograr cambios.
¿Habéis notado que existe una similitud entre tumbar la propuesta de un SMI de 1.500 € y frenar políticas lingüísticas progresistas para el euskera? Todo está conectado. Porque aquí trabajamos, aquí decidimos y aquí queremos vivir en euskera. Participar en esta huelga también servirá para presionar a quienes están negociando el estatus político y exigir que cumplan nuestras demandas.
Aun así, no podemos decir que todo sea negro. Gracias a las ideas y acciones que ha creado este pueblo hemos conseguido muchas cosas, y hemos llegado hasta aquí gracias al camino recorrido tanto por las generaciones anteriores como por la nuestra. Tenemos claro que “eskutik eskura”, trabajando conjuntamente, lograremos el cambio. Sí, trabajador o trabajadora vasca, sé “lo duro que es ser euskaldun”, pero hemos nacido para ganar y no vamos a rendirnos. También el 17 de marzo salgamos a la calle por un mundo laboral euskaldun.
Has dadila Euskal Herria euskalduntzeko lasterketa!