ELA acusa al consejero de Sanidad de incitar al sector a un conflicto abierto
ELA, sindicato mayoritario en el sector sanitario con una representación del 4885%, criticó duramente al Consejero a quien calificó como un "nefasto gestor de la Sanidad pública", en una comparecencia en la que rechazó el recién aprobado desarrollo profesional para los y las facultativas.
En opinión de ELA "no querer reconocer que la legislatura pasada terminó en fracaso con el sector en la calle, con un acuerdo en minoría y con la sociedad siendo muy consciente de que la sanidad ya no es el servicio de calidad que los políticos pregonan supone, cuando menos, una tremenda irresponsabilidad".
"Que el Sr. Inclán nos comunique, a través de la prensa, que hay un estrecho margen para negociar con los sindicatos cuando el Gobierno al que pertenece finalizó el ejercicio 2004 con un superávit de 312 millones de euros (dos veces el gasto total del Departamento de vivienda en ese año) y que este año, pese al reconocimiento de que en Sanidad se invierte poco y a la existencia de numerosos problemas estructurales (listas de espera, saturación, falta de plantillas...) en el Presupuesto del Gobierno Vasco se le dedique a la Sanidad menos que el año pasado, nos parece una farsa y un fraude a la sociedad inaceptable". Según afirmó ELA, en datos de su Gabinete Técnico, en 2006 el Ejecutivo vasco, para mantener el nivel del gasto de 2005, tendía que destinar a Sanidad 785 millones de euros más.
Con respecto al desarrollo profesional para facultativos ELA, avalada por una representación de médicos, calificó el desarrollo profesional como "una subida salarial encubierta y como tal la consideran discriminatoria, primero frente al resto de colectivos de Osakidetza, que no van a contar con esta 'subida salarial' ; y también lo es dentro del propio colectivo de facultativos ya que deja fuera a interinos y eventuales. Esto,en la práctica, va a provocar la existencia de una doble escala salarial". Además, los interlocutores de ELA calificaron el desarrollo profesional como un instrumento de control que sólo va a servir para primar al "sumiso", a quien no proteste.
Para ELA el proceso de gestación del Desarrollo profesional para facultativos deja en evidencia el modo habitual de actuar de la Consejería de Sanidad, que consiste en parchear sin reparar en gastos, en lugar de abordar los problemas de frente, reconociendo que existen y sentándose con los interlocutores válidos para entre todos buscar la solución apropiada. "En Osakidetza las cosas hace años que se hacen así. Que los médicos, junto con otros colectivos se movilizan porque la calidad de la sanidad junto con las condiciones de trabajo se deterioran; No importa. A ver si entretengo a los médicos, divido a los colectivos, y con el tiempo el problema se disuelve".
De hecho no se puede olvidar que el decreto de desarrollo profesional se produce cuando el sector está inmerso en una serie de huelgas escalonadas que culminan con una huelga general del sector. Además, es una negociación que se hace a espaldas de la mesa de negociación y que ningún sindicato con representación avala. "Decretan sin consenso para intentar desmovilizar, pero queremos recordar al Consejero que los y las profesionales seguimos quejándonos por la falta de plantilla, la falta de medios y las excesivas cargas de trabajo. Se nos paga mal, como al resto del personal; da igual que se trabaje bien o mal, es más, se da más carga a quien trabaja más y no se penaliza a quien trabaja mal o no trabaja; y las sustituciones no se dan para cubrir ningún tipo de ausencia y mucho menos por formación. Con este panorama auguramos un futuro complicado".
En opinión de ELA, la carrera profesional debe ser un instrumento para que los y las profesionales mantengan su saber hacer al día y se sientan motivados para mejorar ese saber hacer y que eso revierta en el propio sistema sanitario y en los y las ciudadanas. Pero, "tal y como se ha diseñado es una farsa, ya que previamente es necesario abordar las condiciones de trabaj". "Si los profesionales están desmotivados porque se sienten abandonados por Osakidetza ante la saturación y la presión con la que se ven obligados a trabajar, y estos problemas no se abordan, la carrera no los va a solucionar. Es un parche discriminatorio".
En el decreto se valoran diferentes cuestiones distribuidas en tres grandes bloques. En el primero denominado "Actividad asistencial y dominio profesional" se van a valorar cuestiones como el rendimiento, la eficiencia en la gestión de los recursos o la habilidad en el trato con el usuario o su satisfacción. De nuevo van a primar los criterios economicistas. Va a primar la cantidad sobre la calidad. La escasez de plantilla y la saturación de los servicios sanitarios no van a permitir que se de un servicio de calidad, pero se nos va a exigir que con los escasos medios que tenemos "el cliente" salga satisfecho, porque si no es así se nos va a penalizar.
En el segundo bloque, Formación, docencia e investigación, se van a valorar los cursos de formación que se hayan realizado, las publicaciones o la investigación (además de la capacidad para obtener financiación, dentro del apartado de investigación). "Sin embargo, no se oferta formación, ni en Atención Primaria, ni en Hospitalaria. La escasez de plantilla y el exceso de carga asistencial hace que para que unos pocos puedan formarse, el resto tengamos que trabajar a destajo. La poca formación existente, casi siempre de la mano de los laboratorios, se reparte de forma bastante arbitraria". Es sorprendente que se quiera valorar algo que es casi inexistente.
Y en el tercer bloque, "Implicación y compromiso con la Organización" que valora cuestiones tan subjetivas como el compromiso con los objetivos de la organización, o su adaptación a los cambios, aspecto, este último, que va a valorar la capacidad ante el cambio, la flexibilidad y la eficacia para su puesta en marcha.
El tipo de valoración tan subjetiva y el hecho de que la valoración vaya unida a un cuestionario que debe rellenar el "mando" hace pensar que el desarrollo profesional se vaya a convertir en un aro por el que sólo va a pasar quien el jefe establezca. "En la actual coyuntura de conflicto, esto no es más que un instrumento para desmovilizar, en lugar de abordar el aumento de plantilla y la valoración de puestos para todas las categorías. Decir que el desarrollo profesional es un compromiso con la calidad es intentar engañar a los y las trabajadoras de Osakidetza, que sabemos que ese compromiso pasa por más plantilla, más tiempo, más recursos, en definitiva, por más inversiones que desde el Departamento no están dispuestos a pelear".