ELA critica el acuerdo sobre el empleado público

25/05/2006

El acuerdo alcanzado ayer entre el Ministerio de Administraciones Públicas y lo sindicatos UGT,CCOO y CSIF constituye un ataque a los derechos laborales de los empleados públicos de las distintas Administraciones en Euskal Herria, un ataque a la negociación colectiva propia.

Una vez más los gastos de personal están supeditados a lo que dispongan las distintas Leyes de presupuestos de las diferentes Funciones Públicas, no como fruto de negociación sino como imposición de los diferentes Gobiernos y Parlamentos.

La modernización de la Administración y la mejora de los servicios a los ciudadanos son la excusas en las que se basan para desregular una función pública donde el factor humano(trabajador/a) no es tenido en cuenta.

El hecho de que el texto globalice toda la regulación normativa en función pública en un Estatuto, hace que no se puedan regular los marcos propios de otras Administraciones, y en este caso las nuestras, las de Euskal Herria.

El Estatuto se presenta dirigido al empleado público, no distinguiendo la capacidad propia de negociación de cada uno de los colectivos: laborales y funcionarios, de tal forma que la negociación de las condiciones de todo el personal quedan globalizadas en un único marco negociador: una mesa de negociación donde no se respeta la singularidad en la negociación de cada colectivo.

Un Estatuto que en base a no se sabe qué, pretende medir la productividad y aumentarla en base a criterios profesionales y técnicos. Todos sabemos que la aplicación de este criterio en la Administración, supone lisa y llanamente el clientelismo y la sumisión del trabajador con la Dirección de turno.

El texto apuesta por la creación de un modelo de función pública que estimule el desarrollo personal y profesional de los empleados sin tener en cuenta, por ejemplo, la pérdida de retribuciones en general y del poder adquisitivo de los últimos años en particular, sin tener en cuenta la oferta de público de empleo con la totalidad de las vacantes, eso sí teniendo en cuenta la consolidación de las privatizaciones y subcontrataciones, etc.

Además no basta haber accedido a la Función Pública, respetando los principios de igualdad, mérito y capacidad con los diferentes métodos de acceso, sino que tienen la osadía de poner en marcha la evaluación del desempeño, como si el trabajador debiera estar demostrando día a día, su capacidad en el trabajo, cuando ya lo hizo en su día con las diferentes pruebas de acceso.

Resulta llamativo que en todo este proceso de negociación del citado borrador, la Administración gobernada por el PSOE, ha excluido sin ningún tipo de explicación a ELA, a pesar de los requerimientos que continuamente se han hecho a la administración. Cuando la Administración dice que se reúne con los sindicatos más representativos, simplemente miente. El PSOE se reúne con los sindicatos que le son afines: CCOO, UGT y CSIF que intentan por todos los medios excluir al resto, sólo por no pensar como ellos. Su protagonismo excluyente margina a miles de empleados públicos que nosotros representamos. Además todas sus actuaciones van encaminadas a avalar las propuestas del Gobierno de turno, empeorando las condiciones laborales.

Más grave, si cabe, es la actitud de los Gobiernos de EuskalHerria. Ambos miran hacia otro lado, no defendiendo un marco regulador propio de la Función Pública. Renuncian, por la vía de hecho al desarrollo de un modelo propio más acorde a la realidad en que vivimos. ELA califica de irresponsable esta actitud, así como la falta permanente de información sobre este proceso.

Además todos los partidos políticos con responsabilidad directa o de la oposición en la Administraciones de EuskalHerria no marcan directrices propias en materia de función pública, coincidiendo todos ellos en el modelo neoliberal , que precisamente no se preocupa para nada de los trabajadores/as.

Para ELA, el futuro Estatuto del Empleado Público, no reconoce nuestro hecho diferencial e impone un modelo de función pública que no tiene capacidad de ser negociado en el ámbito propio.

ELA, rechaza el contenido del citado texto en su globalidad porque supone un ataque a la negociación colectiva propia, tirando por tierra muchos de los contenidos, conseguidos tras largos años, en la función pública vasca.