La nueva prisión de Donostia asume las graves carencias del modelo penitenciario español
Parte de la plantilla del centro de los centros penitenciarios, junto a la representación de ELA, se ha concentrado bajo el lema `Espetxe euskal eredu baten alde; pertsonak erdigunean’ (‘Por un modelo penitenciario vasco; las personas en el centro’) para denunciar que el centro inaugurado hoy en Donostia responde a la lógica penitenciaria del Estado Español y da la espalda a un modelo que tenga como guía la reinserción y resocialización de la persona penada. “Fundamentalmente porque este centro ha sido diseñado por el Ministrior del Interior del Estado español antes de que se llevase a cabo la transferencia”, añaden.
ELA lamenta que el Gobierno Vasco ha hecho suyo este diseño en toda su integridad. Se trata de un centro nuevo con graves carencias: solo hay un módulo femenino, lo que hace que mujeres de diferente grado estén en el mismo espacio físico; con un centro de inserción social CIS sin personal propio, ya que en la Relación de Puestos de Trabajo no figura ninguna persona trabajadora. Tampoco tiene una Unidad Psiquiátrica propia que impida que los internos se mantengan en los módulos ordinarios o sean derivados a recursos privados sin la preparación necesaria. Además de ello, este centro se inaugura con más de la mitad del personal temporal, sin haber recibido la formación necesaria.
“Después de 5 años de la transferencia de prisiones, el Gobierno Vasco, más allá de la propaganda institucional, carece de un modelo penitenciario propio y asume en su totalidad el heredado del Estado, con todas sus carencias y defectos. Esto se ha visto agravado desde la entrada del nuevo equipo en el Departamento de Justicia”, afirma ELA.
A todo ello, añade el sindicato, hay que sumarle el desprecio que el Departamento de Justicia ha tenido con el personal interino que ha sacado adelante el trabajo en los últimos años. “En vez de diseñar una Oferta de Empleo Público que tome en cuenta la experiencia adquirida en los últimos tres años, la propuesta del Departamento es desperdiciarla, premiando un modelo de oposición memorístico y similar al del Estado y que arrincona a una parte muy importante del personal actual, en gran parte mujeres. Además, retrasa la exigencia de conocimiento del euskera, aliándose con la línea de acoso judicial y sindical que sufre nuestra lengua”, asegura ELA.
Así, afirma que hoy hay poco que celebrar, que las cárceles vascas siguen masificadas y que el Departamento de Justicia ha renunciado a un modelo penitenciario vasco, resocializador, humano y euskaldun para tener un proyecto seguidista del estatal.