Las modificaciones al currículum persiguen uniformizar el ámbito educativo de todo el Estado
Las materias a las que afectan estas modificaciones hablan, bien a las claras, de la obsesión identitaria, española en este caso, por la que se rige este gobierno.
Por una parte, con la reducción del concepto de Euskal Herria a una categoría casi folklórica se pretende eliminar del currículum cualquier referencia a nuestra realidad nacional. Por otra, despojar al euskera del rango de principal lengua vehicular y sustituirlo por una supuesta (que no real) equiparación con el castellano, supone en la práctica colocar al euskera en inferioridad de condiciones, habida cuenta de su actual situación diglósica. Se trata, además, de una falsa equiparación, como puede observarse en el trato que se da a una y otra lengua en el tema de las exenciones.
A pesar de lo que algunas voces interesadas se empeñan en propagar, es falso que en el ámbito educativo, en lo que hace al euskera, los problemas sean sólo de uso. Al contrario: todos los años son miles los alumnos que terminan su etapa obligatoria sin conocer suficientemente el euskera. Es preciso decirlo sin rodeos: las modificaciones de Celáa van a perpetuar el incumplimiento de la ley, pues no garantizan al alumnado el conocimiento de los dos idiomas oficiales de la CAPV.
Para decirlo gráficamente, estas modificaciones son más uniformización y menos euskera.