Muñoz : La crisis principal es política, y políticas son las soluciones
-¿Qué diagnóstico hace ELA de la situación actual?
-Vivimos tiempos difíciles y duros, sobre todo para quienes pierden su trabajo. En un año el desempleo ha crecido el 50%, y ya hay más de 160.000 personas en paro en el conjunto de Hego Euskal Herria. De ellas, una de cada tres no cobra prestaciones. Es decir, el paro, con el bajo nivel de coberturas sociales que existe, se convierte en una puerta de entrada a la pobreza.
Otro dato reseñable es que una parte importante de esas personas que han perdido su puesto de trabajo tenía contrato temporal; es decir, que su despido le ha salido gratis total a la patronal.
Y entre la clase trabajadora que sigue en activo, el nivel de precariedad es enorme. Las Haciendas de la CAPV y de Navarra no aportan el dato, pero en el estado un 57% de los trabajadores/as ganan menos de 1.100 euros mensuales. No tenemos motivos para pensar que la situación sea radicalmente distinta aquí.
En resumen, mucha gente lo está pasando muy mal, y el sindicato no puede quedarse de brazos cruzados.
-Insistes en que no hay que olvidar las causas de esta crisis, para no pegar palos de ciego...
-Así es. Gobiernos y Patronal esconden las causas porque quieren seguir haciendo lo mismo.
Se oculta la responsabilidad de los gobiernos, que han hecho política (laboral, fiscal, presupuestaria, de privatizaciones…) para beneficio del capital y las empresas. Esconden que ha sido una crisis de beneficios, de trato privilegiado a quienes más tenían. Esconden el injusto reparto de la riqueza. Se oculta, en definitiva, la acumulación de capital y la orgía especulativa en la que han estado enfangados.
En este sentido, la crisis da la razón a quienes denunciábamos el componente especulativo de los beneficios empresariales y que la política servía, impúdicamente, a esos intereses.
Las políticas deben cambiar, pero no quieren. La crisis principal es política, de igual manera que políticas son las soluciones.
-En este contexto, ¿cuáles son las prioridades de ELA?
-Fortalecer a la militancia. Porque le toca el trabajo más difícil: llevar a la práctica elementos de solidaridad para, juntos, hacer frente a esos problemas. En este sentido, la militancia de ELA está haciendo un gran esfuerzo para intentar frenar esta sangría en las empresas, para defender el empleo y las condiciones de trabajo.
Debemos ser enormemente didácticos y ser capaces de explicar al conjunto de la clase trabajadora lo que está pasando, razonar y motivar a nuestra gente, que no tenemos que olvidar que es la inmensa mayoría de esta sociedad.
Hay que ganar el debate social y condicionar otras políticas.
-¿Cuál es la fórmula para hacer frente a la patronal?
“-Hay que organizar a la gente. Siempre y en cualquier situación. Eso es el sindicato: de una manera organizada vencer la insolidaridad y defendernos colectivamente.
Estamos metidos en una pelea que podemos ganar. Se puede hacer frente a la patronal en aquellas empresas donde hay sindicalización, donde estamos organizados. La patronal sólo se frena ante un poder sindical organizado; es cuestión de fuerza.
-Organización, palabra clave.
-Efectivamente. Para condicionar esas estrategias empresariales es imprescindible estar organizado. La negociación de un ERE, por poner un ejemplo, no es una simple gestión administrativa; es mucho lo que está en juego.
Hay empresas en las que al mismo tiempo que la dirección plantea un ERE de suspensión por caída de ventas quieren imponer un incremento de la jornada en el convenio.
Donde estamos organizados estas cosas no cuelan, les hacemos frente y frenamos los chantajes. Entre otras cosas, porque donde estamos organizados hay referente sindical.
-ELA ha denunciado por activa y por pasiva que gobierno y patronal van de la mano. La actuacion de los gobiernos vasco y navarro en el tema de los EREs, por ejemplo, es de auténtico escándalo.
-El ‘ERE’ más brutal se está realizando con el empleo temporal, en su mayoría en fraude de ley. La gente eventual está siendo echada a la calle sin ningún tipo de indemnización. Esto es así debido a la connivencia de los gobiernos, que están dando cobertura a ese fraude.
Cambian los partidos en los gobiernos pero la alianza con los intereses de la patronal es inquebrantable. En términos generales, las Administraciones autorizan los despidos que pide la patronal. Hay que subrayar el caso navarro: allí el Gobierno aprueba todo.
Esa actitud de connivencia gobierno-patronal permite a los empresarios jugar con las cartas marcadas, hasta el extremo de no tener necesidad de negociar nada porque conocen de antemano el resultado de la resolución del Gobierno.
-ELA no ve esos brotes verdes que parecen atisbar algunos... En este sentido, ¿qué valoración haces de las medidas adoptadas hasta ahora por los distintos gobiernos para afrontar la crisis?
-La actuación de los gobiernos es un escándalo. Siguen tratando de eludir su responsabilidad, negándose a cambiar las políticas, y éso nos transfiere el coste de la crisis exclusivamente a nosotros. Y no es de recibo que acabemos pagando algo de lo que no somos responsables.
Los únicos brotes verdes se ven en los accionistas y directivos de la Banca. Mientras prestan con intereses de usura tienen dinero más que suficiente para financiar jubilaciones doradas a sus dirigentes y financian informes que recomiendan extender la precariedad para el conjunto de la clase trabajadora.
Los gobiernos no quieren enfrentarse a los privilegiados. Recortes presupuestarios, fiscalidad regresiva, dar a la patronal el ajuste de empleo que pide… El dinero público se orienta a empresas y Bancos.
-Durante años ELA ha ligado fiscalidad y modelo de sociedad. Sin embargo, parece que ha tenido que llegar la crisis para que algunos se den cuenta de lo nefasto de unas políticas fiscales que no han hecho otra cosa que bajar los impuestos a los que más tienen y a las rentas del capital. La respuesta, curiosamente, no ha sido dar marcha atrás... ¿Qué valoracion hace ELA del debate sobre fiscalidad al que asistimos en los últimos tiempos?
-Hay que analizar los hechos, no las palabras. La propuesta de Zapatero de subir ciertos impuestos para frenar la caída de los ingresos es profundamente regresiva; las rentas de capital –cuando de facto no defraudan– quedan fuera de la progresividad que sí tienen las rentas de trabajo. Hay que recordar que fue él quién aprobó esa medida. Para ZP es de izquierdas tanto una cosa como la contraria; la realidad, sin embargo, es que ésta es la política de la derecha de siempre.
Hemos exigido a las Haciendas vascas que no hagan seguidismo de esa política pero, más allá de elementos anecdóticos, el acuerdo sobre política fiscal y presupuestaria es total entre PNV, PSE, PP, UPN y PSN. Ninguno está dispuesto a discutir el fondo de la fiscalidad.
En las Haciendas vascas se ha utilizado el Concierto y el Convenio para desfiscalizar las rentas altas, empresariales y de capital y no perseguir el fraude. Es muy difícil hacer una política fiscal más antisocial. Y no quieren dar marcha atrás.
-Ahora hay un debate sobre el blindaje del Concierto… ¿Cuál es el punto de vista de ELA sobre esta cuestión?
-ELA defiende la capacidad normativa plena en muchas más materias que el Concierto. Pero lo del blindaje es una cortina de humo para que no se hable de cómo se ha utilizado.
La CAPV tiene 6,1 puntos menos de presión fiscal que la media de la UE (5.300 millones
de pérdida de recaudación) y 3,4 respecto a la del Estado (3.100 millones). En Navarra, por su parte, son 7,3 puntos menos que la UE y 4,6 con el Estado. Nuestros neoliberales resolvieron las vacaciones fiscales rebajando la fiscalidad a todas las empresas. La política fiscal en tiempos de crecimiento ha sido insensata.
Esta es la política de la derecha. La que se ha hecho y la que quieren seguir haciendo.
-ELA ha denunciado hasta la saciedad que la patronal utiliza la crisis para meter miedo a la clase trabajadora y salir reforzada de la misma. ¿Crees que habrá otra reforma laboral?
-Si algo sabe la patronal es sacar provecho de las crisis. Ya lo hizo en 1992 y 93, imponiendo discriminaciones, dobles escalas… Ahora quiere lo mismo; quiere empeorar las condiciones de trabajo.
Vuelven de nuevo con la necesidad de hacer otra reforma laboral, esta vez para –dicen– acabar con la dualidad contractual entre temporales e indefinidos. Utilizan la temporalidad y el paro para profundizar en la desregulación y ganar más poder y más dinero.
¿Otra reforma? Zapatero –a los hechos hay que remitirse– no ofrece ninguna credibilidad; utiliza un discurso izquierdista, pero su práctica, como en el caso de la fiscalidad, es a favor de los de siempre.
Lo primero que hay que afirmar es que un incremento en la flexibilidad no genera ni un solo puesto de trabajo; y lo segundo, que CiU, PP y PNV en Madrid están exigiendo en el Congreso lo mismo que pide la Patronal. Quieren dar continuidad a un sistema que garantice el beneficio fácil explotando a la gente cada vez más. Ese es el modelo español.
El sindicalismo español persigue que por medio del Boletín Oficial se le reconozca el monopolio representativo y de negociación. Está por ver si el diálogo social español no se termina poniendo al servicio de éso, bien sea dando cobertura a una reforma laboral o a la reforma de la negociación colectiva, para centralizarla.
-La única alternativa a la situación actual de gobierno, patronal y sindicatos estatales -UGT y CCOO- es potenciar el denominado diálogo social. ELA, sin embargo, sigue apostando por la movilizacion para cambiar las cosas.
-Lo que han venido a llamar diálogo social es una perversión. Dar fotos a Gobiernos y Patronal a cambio de ningún contenido. Cada vez más se parece al Sindicato Vertical, en el que el poder político decide quién y cómo se representan los intereses de los/as trabajadores/as.
La patronal está encantada. Siempre hay sindicatos dispuestos a firmar lo que les echen. ¿Qué lo justifica? Que comparten modelo social y político, y que éso hay que hacerlo antidemocráticamente, contra la mayoría sindical.
Un diálogo social con reducciones en los Presupuestos, con límite a la deuda, sin que se discuta la fiscalidad, con reducción de gasto en salud laboral del 8%, con todo el ajuste de empleo que pide la patronal concedido… ELA nunca llamará diálogo social a éso. Los contenidos no se corresponden con la utilización de ese término.
-¿Qué objetivos reales tiene ese diálogo social?
-Los mismos que en Navarra, pero en la CAPV, en contra de la mayoría sindical.
En Navarra van por el enésimo Plan de Empleo, pero lo único que se cumple es el dinero público que llega a las organizaciones. Día sí y otro también no dejan de aparecer en los periódicos las millonarias cifras que se reparten por participar en ese circo mediático.
En la CAPV, ese diálogo social va a tener un componente netamente político, igual que el pacto PSE-EE con el PP: dar cobertura sindical a la involución en materia de autogobierno, eliminando cualquier atisbo de regulación propia, centralizando todas las materias (formación, salud laboral…) y dando al Estatuto la lectura que siempre quiso el Estado (políticas activas…).
El otro objetivo consiste en colgar del presupuesto público la financiación de los sindicatos. La Administración renuncia a competencias que debería desarrollar para cederlas y que, en régimen de monopolio, las gestionen CC.OO, UGT y la Patronal.
-ELA denuncia y tiene alternativas a la situación actual. Lo demostró con la huelga general y continúa haciéndolo con la actual campaña que va a llevar a cabo con la mayoría sindical. ELA planea recoger 150.000 firmas en apoyo a nuestras propuestas. ¿En qué consiste esta nueva campaña?
-Visto lo visto, la principal conclusión que sacamos de lo sucedido en los últimos años y de la situación en la que nos encontramos es que no va a haber cambios sin movilización social, y que el sindicato no puede ni debe mirar para otro lado. En definitiva, que la crisis nos da la razón a golpes.
Convocamos la huelga general y socializamos nuestras alternativas. El tiempo transcurrido confirma que la alternancia de partidos en los gobiernos no supone ningún cambio en las políticas. Nuestro objetivo, por tanto, es ganar el debate social para condicionar otras políticas. De otra manera no es posible.
Va a haber debate social, les guste o no. Y ese es el objetivo de la campaña que hemos puesto en marcha. Hemos elaborado un decálogo de medidas para responder a la crisis y vamos a recabar firmas en apoyo de esas medidas.
-Recuérdanos esas medidas.
-Realizamos propuestas en relación al empleo, la fiscalidad, unos presupuestos con mayor gasto social para hacer frente a las necesidades sociales, más democracia y participación social en las cosas públicas, porque nos afectan y nos importan… Y, claro está, defender instrumentos económicos y políticos para decidir desde nuestro país. La política no nos es ajena, sería una estupidez.
-Con la que está cayendo, ¿es posible hacer negociacion colectiva?
-Es imprescindible. La manera más eficaz que tiene el sindicato para ayudar a salir de esta situación es reivindicando mejoras salariales, haciendo mejor negociación colectiva.
Hay que recordar unas pocas cosas para no dar palos de ciego y saber que nos toca aprender a defender nuestros intereses. En primer lugar, que no se cambia nunca salarios por empleo. Es completamente falso. Entrar en ese juego acaba siempre con más beneficio empresarial.
En segundo lugar, que la negociación colectiva regula las condiciones de quienes tienen empleo. En tercer lugar, que los salarios disputan espacio a los beneficios y que éstos han sido los responsables de la crisis, por su comportamiento especulativo.
Si se deprimen los salarios la recesión será más profunda. Hay que reivindicar salarios, eliminar discriminaciones. Hay que seguir dando toda la prioridad a la negociación colectiva.
-Para finalizar, ¿qué mensaje te gustaría hacer llegar a la militancia de ELA?
-ELA no va a sustituir la reivindicación por fotos y financiación pública. Y ese dar la cara, estar a la ofensiva, sólo puede sostenerse con militancia.
Yo soy optimista porque estoy convencido de que juntos y organizados podemos lograr muchas cosas. Somos mayoría.