Postura de ELA ante la privatización de La Naval

19/07/2006

El acto de ayer, martes 18 de julio, es la consumación de la privatización anunciada por la SEPI y facilitada por CCOO y UGT. En función de los datos que conocemos, con esta privatización no se garantiza en modo alguno la viabilidad del astillero de La Naval de Sestao.

A finales de 2004, la SEPI, CCOO y UGT llegaron a un acuerdo que contemplaba la liquidación y privatización de varios de los Astilleros Públicos, entre ellos La Naval de Sestao. ELA ya mostró entonces su oposición a aquel acuerdo. Entre otras cosas, manifestamos que la elección hecha por el Gobierno español respecto de qué astilleros se privatizaban era estrictamente política.

Se dijo entonces por parte de los firmantes del acuerdo que, a fin de garantizar su futuro, los cuatro centros afectados por la privatización habrían de venderse conjuntamente, como única empresa. Desgraciadamente los hechos en eso también han venido a darnos la razón: no ha existido ninguna empresa privada dispuesta a realizar dicha oferta.

Cualquier persona informada sabía, y los firmantes del acuerdo mejor que nadie, que la venta global era una hipótesis casi imposible. La firma del aquel acuerdo sirvió para facilitar a la SEPI y al Gobierno español su objetivo final.

Este proceso de privatización, al igual que otros realizados, traslada a la iniciativa privada una responsabilidad a sabiendas por parte de los responsables políticos de la inexistencia de proyecto industrial y del más que seguro cierre a plazos del astillero vasco.

Para ELA la Naval debía mantenerse en el sector público por las siguientes razones:

-El sector naval que ha representado la Naval precisa de unos apoyos financieros muy importantes (del orden de 35.000 millones de las antiguas pesetas para hacer un barco, y al construirse cada barco en tres fases distintas de trabajo, un óptimo rendimiento requiere tener tres barcos en proceso simultáneamente, es decir: 105.000 millones de pesetas de inversión). Solo el sector público está en condiciones de prestar esas garantías.

-No ha sido presentado ningún proyecto industrial, la incertidumbre sobre el futuro de La Naval es total.

-El fantasma de la especulación urbanística está ahí, y el poder público debiera ejercer sus facultades de control a este respecto.

-Como consecuencia observamos un serio peligro de desaparición de los puestos de trabajo. La Naval puede emplear desde un mínimo de 1.100 personas hasta más de 3.000, en función de la carga de trabajo y entre empleos directos y subcontratas. Estos puestos o su gran mayoría podrían desaparecer o reducirse a la mínima en poco tiempo. A ello habría de añadirse la afectación en toda la industria auxiliar existente entorno a La Naval.

-Incluso, por el tiempo que la actividad continúe, las condiciones laborales empeorarán gravemente, convirtiendo un sector industrial referencial en una amalgama de subcontratas en condiciones precarias. Eso sí que ha sido concretado por la empresa a la que se le ha adjudicado el astillero.

El acuerdo de la SEPI con CCOO y UGT ha sido sometido a votación en los otros tres centros privatizados existentes en el Estado Español, y ha sido rechazado por los trabajadores en los tres. En Sestao estos sindicatos ni siquiera se han atrevido a someterlo a votación en asamblea. El Plan sigue adelante por etapas. Están dejando el astillero sin plantilla para que, desde esa situación, sean mucho más sencillas las decisiones de futuro que se vayan a tomar.

ELA exige a las instituciones, tanto a las estatales como al Gobierno Vasco, que intervengan en la defensa del sector naval y su industria auxiliar en la planta de La Naval de Sestao.