Se ha perdido la oportunidad de conseguir mejores contenidos en la enseñanza pública de la CAPV
Al igual que en el resto de servicios públicos, el Gobierno Vasco ha aplicado en la enseñanza pública severos recortes en los últimos años. El Gobierno no se ha dado por aludido, ni ha reaccionado, hasta ver en marcha una dinámica de movilizaciones y huelgas.
En los dos últimos cursos, ELA, LAB y STEILAS hemos promovido 7 días de huelga y docenas de actos en los cuatro sectores de la educación pública (escuelas infantiles, educación especial, profesorado, y cocina y limpieza). El proceso no ha sido sencillo, y las iniciativas y ansias de cada sindicato en impulsar las movilizaciones y huelgas ha sido muy distinta en cada momento. Así, LAB ha sido desde el principio reticente a secundar una movilizazción y unas huelgas que tuvieran como base la enseñanza pública y la confrontación de las politicas de recorte. Después de cada ciclo de movilizaciones, a pesar del seguimiento masivo de las huelgas, siempre ha tratado de soslayar las huelgas, y así lo ha defendido en las reuniones de los tres sindicatos. Si ha estado en las movilizaciones habrá sido seguramente por la dificultad de justificar su ausencia de las movilizaciones, a la vista del empeño puesto por ELA y STEILAS.
En opinión de ELA, los procesos de desmovilización experimentados en escuelas infantiles, educación especial, y cocina y limpieza hablan claramente de una intención de no confrontar, tomada por LAB desde un principio. LAB nos comunicó, en rueda de prensa, al resto de sindicatos su decisión de abandonar las movilizaciones en esos sectores. Al tiempo de comunicarnos su decisión, los tres sindicatos habíamos registrado ya las convocatorias de huelga para el 14 y 15 de marzo, el Gobierno no había hecho nuevas propuestas, y el seguimiento de las movilizaciones y huelgas era muy alto. Pensar en abandonar la movilización cuando el personal no lo ha pedido nos parece, de por sí, muy grave; de la misma manera que tratar de justificarse en los sectores donde tiene la mayoría diciendo que actúa con “responsabilidad política”.
En este proceso hemos tenido un entendimiento fluido con STEILAS, hemos coincidido en ver la movilización y la huelga como un recurso a nuestro alcance para confrontar con el Gobierno y para responder a los recortes. Sin embargo, desde que LAB tomó su decisión de abandonar la movilización en los sectores mencionados, STEILAS tomó la decisión de no seguir adelante con las huelgas.
Los motivos para parar las huelgas no tiene justificación en la suficiencia de los contenidos. Para ello han sacado de la negociación contenidos que podían complicarse, en algunos casos hasta nos han dicho que debían negociarse en Madrid (recuperación del poder adquisitivo, complementos de baja, primas de jubilación…), y han defendido que hay que tomar como punto de partida las condiciones laborales recortadas de forma unilateral por la administración para luego juzgar como logros algunas mejoras respecto a ellas. Defender como logro la mera creación de comisiones para el debate nos parece inaceptable.
De ese modo, en los últimos meses, y aun cuando el Gobierno había dado una respuesta muy parcial a las reivindicaciones acordadas por los tres sindicatos, tanto LAB como STEILAS contribuyeron, en la medida en que participaron en las estrategias urdidas para desactivar la movilización, a que surgieran fricciones entre los sindicatos. Por ejemplo, su participación en reuniones bilaterales mantenidas solamente con unos sindicatos, o al desconvocar huelgas con la excusa de que la víspera se había convocado reunión de mesa.
Sin embargo, las movilizaciones y huelgas han tenido un seguimiento masivo por parte de los/as trabajadores/as, por lo que ELA les felicita. No hay duda de que se han dado avances desde de las propuestas iniciales del Gobierno, avances debidos a las movilizaciones. Las sustituciones desde el primer día han sido una de las principales reivindicaciones, y hemos conseguido que el Gobierno al fin lo ponga sobre la mesa.
Pero, aun siendo así, los acuerdos que se han firmado en los cuatro ámbitos de la Educación Pública no responden a los graves problemas que tienen, ni revierten los recortes, y sí, en cambio, mantienen los estados de precariedad:
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Las inaceptables tasas de eventualidad se mantendrán en las mismas cotas a final de legislatura (40% en escuelas infantiles, 38% en educación especial, 64% en cocina y limpieza).
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No se prevén fórmulas que posibiliten la consolidación del puesto al personal eventual de larga duración, muchos de los cuales se ven expuestos a quedarse en la calle. Siendo esa situación grave, lo es más si cabe en un sector feminizado, como el de cocina y limpieza, compuesto por mujeres con una edad media de 50 años, y privatizado en un 90%.
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Las bajas seguirán siendo penalizadas. En los acuerdos de escuelas infantiles, educación especial y cocina y limpieza ni siquiera se ha recogido este tema. En el sector de profesorado se ha recogido como declaración de intenciones, pero sin ninguna garantía. El mismo Gobierno ha declarado que la negociación de ese punto se pospone a setiembre.
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No se ha reflejado planteamiento alguno de recuperación del poder adquisitivo perdido, que se sitúa en una horquilla de entre el 8% y el 15%.
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En los sectores feminizados la brecha salarial se mantendrá donde está (los y las especialistas de apoyo educativo seguirán teniendo una brecha salarial del 20% respecto a maestros/as, educadores/as de escuelas infantiles del 10%, y trabajadores/as de cocina y limpieza seguirán percibiendo salarios correspondientes a la categoría más baja de toda la función pública).
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Las cuotas de escuelas infantiles son impagables (210 € mensuales), por lo que quedan plazas libres, y la matriculación desciende. A pesar de lo cual no se ha tomado ninguna medida paliativa.
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Se han endurecido los criterios para contemplar necesidades educativas especiales, han aumentado las cargas de trabajo, no hay personal suficiente, y no se ha dispuesto nada al respecto. Además, los sustitutos de educación especial seguirán sin percibir remuneración en verano.
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El denominado índice de necesidades educativas propuesto para aliviar el ratio de alumnado por aula y las cargas de trabajo está sin determinar, desconocemos incluso su forma de cálculo. Por lo que el Gobierno podrá priorizar una aplicación basada en criterios economicistas.
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Ha habido temas fundamentales de cada sector que se han dejado sin atar, y que se han desviado a comisiones que se creen en el futuro (...)
En este momento se crea más riqueza que en 2009. Entonces CCOO y UGT cerraron en minoría un acuerdo con el Gobierno; ahora, después de las movilizaciones, han firmado un acuerdo peor que el de entonces.
El papel de los sindicatos no puede ser el de mostrarse agradecidos por la reversión de una pequeña parte de los recortes impuestos unilateralmente por la administración; nuestra función es organizar y movilizar al personal para hacer frente a los duros ataques sufridos.
ELA tiene la convicción de que las movilizaciones habidas tienen un valor enorme, que hemos conseguido hacer reaccionar al Gobierno; pero que, de haber seguido con la dinámica de huelga, habríamos conseguido mucho más, habríamos conseguido medidas más neutralizadoras de los recortes experimentados en la educación pública y unos contenidos más cercanos a nuestras reivindicaciones.
Por tanto, a pesar de que se cierra una fase, ELA seguirá promoviendo una necesaria movilización que canalice la situación de precariedad, así como los problemas y reivindicaciones de los distintos sectores de la enseñanza pública.