La fundación Manu Robles-Arangiz Institutua publica un trabajo de los profesores Gomez Uranga, Garikoitz Otazua y Mari Luz de la Cal
Reflexiones en torno a la configuración de un sistema de pensiones propio
Diversos medios de comunicación e instituciones lanzan sin cesar mensajes supuestamente incontestables: Por un lado, dicen, las pensiones del futuro están en peligro, a raíz del envejecimiento de nuestra sociedad, y por el otro, cuando se reivindica que la gestión de la seguridad social esté en Euskal Herria, afirman que el propio sistema es intocable y debe seguir en manos del estado (entre otras razones, para salvaguardar la solidaridad interterritorial).
El trabajo titulado "Reflexiones en torno a la configuración de un sistema de pensiones propio", realizado por los profesores de la Universidad del País Vasco Mikel Gómez Uranga, Garikoitz Otazua y Mª Luz de la Cal, para la Fundación Manu Robles-Arangiz Institutua, contiene argumentos y datos que desmontan esas opiniones interesadas, que se derivan de objetivos ideológicos y empresariales muy concretos.
El objeto de este trabajo es, en primer lugar, poner en tela de juicio los tópicos y medias verdades que circulan en torno al futuro de las pensiones, y en segundo lugar, plantear cuáles podrían ser las bases para un sistema de pensiones en el ámbito de Euskal Herria.
Los autores defienden que las pensiones no son un simple recurso financiero que procede de una caja especial y que, por tanto, podría ser gesionada perfectamente por la iniciativa privada, sino parte del derecho de toda persona a tener unas condiciones de vida dignas: Las pensiones son "un derecho de todos los ciudadanos/as a recibir unas rentas que les sirvan para vivir dignamente".
Por ello, los autores no están de acuerdo en que haya que separar los fondos provenientes de las cotizaciones a la seguridad social y los presupuestos públicos, una de las bases del Pacto de Toledo. Para estos profesores, las administraciones públicas deben ser garantes de las pensiones, recurriendo a los presupuestos cuando haga falta: "proponemos que, en último término, el sistema de pensiones se contemple como parte de un Sistema Público general que será su garante en última instancia. El deber de la gestión pública (...) será el de garantizar el pago de pensiones a la población que lo requiera".
Muchas de las voces que aluden al incierto futuro de las pensiones públicas responden a los intereses de las entidades financieras, ya que saben el inmenso negocio que se puede generar en este ámbito. Pero para afirmar que el futuro de las pensiones está en el aire recurren a datos muy parciales, que son sometidos a una supuesta evolución hasta que cuadre con dicha tesis.
La necesidad de fomentar las pensiones complementarias y la reivindicación de pasar a un sistema de capitalización se basan en la hipótesis de que las pensiones están en peligro. El sistema complementario (entidades de previsión social voluntaria) no es en sí negativo, según los autores, pero debe reunir determinadas condiciones para que no se convierta en mera vía de favorecer fiscalmente a la gente con más ingresos (citan como ejemplo positivo la EPSV Geroa de Gipuzkoa, que cubre a todos los trabajadores y trabajadoras asalariados).
Gómez Uranga, Otazua y de la Cal plantean también las bases sobre las que debería fundarse un sistema de pensiones propio: La CAPV y Navarra disponen de sistemas fiscales propios; el sistema de pensiones, en cambio, está totalmente en manos del estado; según los autores, "un sistema público vasco debe integrar el sistema fiscal y el sistema de Seguridad Social".
Por otra parte, proponen también un sistema de solidaridad con otros territorios del estado, al menos por un tiempo, argumentando que hay razones históricas; la necesidad de aprender una gestión que siempre ha estado en manos del estado; el hecho de que muchas personas cobren la pensión fuera de Euskal Herria tras haber trabajado aquí, y la solidaridad interterritorial.
El sistema público vasco debe gestionar las pensiones, además de los sistemas fiscales de que dispone actualmente.
Puede accederse a esta publicación en castellano y en euskera, en formato PDF, en la web de la Fundación Manu Robles-Arangiz Institutua.
http://www.mrafundazioa.org