Huelga necesaria

20/05/2002
Sebas Andreu, responsable de negociación colectiva, en torno al conflicto de Hormigones y Canteras
Tras siete semanas de huelga los trabajadores de Hormigones y Canteras de Bizkaia han decidido abrir un paréntesis ante los acuerdos y contactos habidos con algunas empresas del sector. Sebas Andreu, responsable de negociación colectiva, analiza un conflicto que ha evidenciado modelos sindicales y concepciones de la negociación colectiva y de la democracia opuestos. La negociación colectiva ha sido, es y será uno de los ámbitos de actividad de ELA en el que con más precisión se proyecta nuestro modelo de sociedad y de relaciones laborales, así como nuestro modelo de organización y el resto de instrumentos que hemos consolidado para desarrollar un sindicalismo comprometido con nuestro discurso. Eso es así en nuestro caso y en el del resto de sindicatos, ya que la realidad de la negociación colectiva va colocando a cada uno en su sitio. La práctica es la mejor prueba de lo que cada uno es; ante ella sobran todos los papeles y todas las palabras fáciles, tal y como se ha visto en el desarrollo de la negociación del convenio colectivo de Hormigones y Canteras de Bizkaia. Una vez que los cuatro sindicatos participantes en la mesa de negociación del convenio (ELA, CCOO, LAB y UGT) habíamos convocado una huelga sectorial, se produjo una reunión clandestina entre los otros tres sindicatos y la patronal (ELA, contando con el 70% de la representación sindical, no fue convocada) en la que suscribieron un acuerdo con el que pretendían dar por finalizado el proceso de negociación y presentar a ELA un escenario de huelga desconvocada y el “convenio” terminado. ELA y la inmensa mayoría de los/as trabajadores/as del sector no aceptaron ni el acuerdo ni el trasfondo de su elaboración, y han llevado a cabo una huelga sectorial que hasta el momento ha durado nada menos que siete semanas. LOS MODELOS SINDICALES MARCAN ¿Por qué ha ocurrido todo esto? Porque cada organización es rehén de, cuanto menos, su propio modelo sindical. Tal como decía al principio, para ELA la negociación colectiva es un ámbito de actividad sindical que persigue unos objetivos globales: romper con las discriminaciones; dignificar la condición laboral y social de las personas jóvenes y de las mujeres; erradicar la precariedad laboral; romper con las dobles escalas salariales; obtener salarios dignos para todas las personas... En definitiva, crear un espacio socio﷓laboral digno para la sociedad vasca. Y como estamos convencidos de que esos objetivos no son meras utopías, hemos puesto los medios para hacerlos posibles: hemos desarrollado una organización que da tremenda importancia a las estructuras de las federaciones y de las uniones comarcales, a la militancia, a la afiliación, a la formación sindical, a otros instrumentos de acción sindical como son la caja de resistencia, las reuniones de las personas afiliadas, a las asambleas, a las publicaciones, etc. Con esta base de trabajo es posible presionar en serio a la patronal e ir avanzando en las condiciones de trabajo. SINDICALISMO DÉBIL Y para los otros sindicatos, ¿qué es la negociación colectiva? Y sea lo que sea, ¿cómo la pretenden trabajar? Y si no la pueden trabajar, ¿qué negociación colectiva pueden hacer?. Sólo la que están haciendo. Es decir, pactar lo más rápido posible con la patronal, sea lo que sea, y evitar el conflicto. Y todo ello, tengan la representación que tengan, tanto si son mayoría como si casi no existen en el sector, que es lo que ha ocurrido en Hormigones y Canteras de Bizkaia y en otros sectores más (Construcción de Gipuzkoa, Administración Pública Vasca, Metal de Araba, Comercio de Metal de Gipuzkoa, etc.). ACUERDOS A LA BAJA En este escenario hay un claro ganador, un claro beneficiario de la debilidad sindical de LAB, CCOO y UGT: la patronal, que impone los contenidos de los acuerdos sin oposición real. Una patronal que, no lo olvidemos, está interesada en mantener el actual deterioro de unas condiciones de trabajo que le reporta grandes beneficios económicos y un dominio de las relaciones de trabajo. El objetivo de esos sindicatos, reivindicativos sólo de boquilla –porque no han puesto las bases que les permitan serlo de verdad– es firmar acuerdos, independientemente de su contenido, evitando ir a una confrontación que ponga públicamente en evidencia su absoluta debilidad. El resultado es que los trabajadores/as pierden, que se mantiene la actual situación laboral de precariedad y discriminación, al ser esos sindicatos más débiles los que dicen dónde está el acuerdo con la patronal. HUELGAS REFERENCIALES En el conflicto de hormigones y canteras se ha reproducido ese escenario: Por un lado, tres sindicatos (en este caso minoritarios) y la patronal, defendiendo en comunión un acuerdo que intensifica la precariedad; por otro, ELA y la inmensa mayoría de los/as trabajadores/as del sector, luchando para conseguir un convenio digno. Es verdad que tras siete semanas de huelga no se ha modificado el acuerdo suscrito en minoría: Los/as trabajadores/as no afiliados/as a ELA no han podido acceder a ninguna caja de resistencia y con la permanente amenaza de cierres y despidos han decidido volver a sus puestos de trabajo. La patronal ha creado un escenario de conflicto de nivel alto, con efectos adicionales en otros ámbitos, con un único objeto: las condiciones de precariedad que le han firmados los otros se tienen que mantener. A pesar de ello, que nadie piense que esta huelga es en vano. ELA y los/as trabajadores/as del sector hemos conseguido otorgar a la negociación colectiva el lugar, la centralidad que le corresponde; hemos demostrado a la patronal y a sus sindicatos amigos que su modelo de negociación desde la debilidad no es ni el único posible ni el más acertado; hemos evidenciado que la militancia sindical cuando hay organización que la trabaja está ahí: un dato muy ilusionante cara al futuro... En definitiva, el conjunto de la sociedad vasca ha podido visualizar que la organización seria genera posibilidades de trabajo sindical. No habremos obtenido de momento todos los objetivos deseados en una acción sindical de esta intensidad, pero la referencialidad del trabajo generado es un activo de enorme importancia para un sindicato como el nuestro que no acepta una sociedad injusta. Las gentes de ELA sabemos que el camino a recorrer es muy largo, que en ese camino habrá altibajos, y son referencias como la huelga de siete semanas en Hormigones y Canteras de Bizkaia, una huelga por la dignidad, las que consolidan este proyecto colectivo y solidario que es ELA.