JOSE ELORRIETA, analiza la huelga general...
-Ya en frío y con la perspectiva que da el tiempo, ¿qué valoración hacemos de la huelga del 19-J en Euskal Herria?
- Ha sido una gran huelga: por el nivel de respuesta, por el trabajo realizado y porque nos ha permitido avanzar, en el sentido de que, tras la huelga, el movimiento obrero vasco se ha reforzado y situado en un punto distinto.
Ni los más reticentes al 19-J han podido ocultar su amplísimo eco; por eso, han intentado maquillar la realidad territorializando las valoraciones, reconociendo que en Gipuzkoa el paro ha sido prácticamente total, relativizando los paros de Araba y Bizkaia y tratando de ocultar el seguimiento obtenido en Navarra.
Por nuestra parte, estamos francamente satisfechos de la adhesión de una mayoría de trabajadoras y trabajadores a nuestra convocatoria, así como de la enorme ilusión, motivación, entrega y compromiso con el que ha trabajado nuestra militancia para hacer posible el paro generalizado del 19-J. Sólo así ha sido posible el que en un clima mediático en el que la referencia ha sido la convocatoria de UGT y CCOO para el 20 y en un clima político en el que la gran mayoría de las fuerzas han sido beligerantes contra el 19, esta convocatoria haya salido adelante.
- Como viene siendo habitual, la guerra de cifras ha sido importante. Patronal, gobierno y sindicatos no hemos coincidido en el seguimiento.
- ELA ha querido huir de la guerra de estimaciones y porcentajes lanzados al vuelo, por lo que hemos realizado un análisis pormenorizado y exhaustivo del seguimiento de la huelga del 19 y el 20 en todas las empresas y centros de trabajo industriales de más de 50 trabajadores en Euskal Herria. Estos datos los hemos hechos públicos sin que nadie haya entrado a discutir o cuestionar esta información.
Este trabajo de información detallada da credibilidad a nuestros datos al tiempo que, lo que no es menos importante, nos ofrece una radiografía, un diagnóstico bastante exacto de nuestra propia realidad, con sus luces y sus sombras; una información necesaria para seguir trabajando y mejorando nuestra organización interna, nuestro trabajo en federaciones, comarcales, empresas...
DIFERENCIAS DE FONDO
-Visto el amplio seguimiento de la convocatoria de huelga general del 19, ¿puede deducirse que la gente de la calle ha entendido esta convocatoria?
-El 19-J no fue una decisión fácil ni cómoda: sabíamos que era remar contracorriente, en una coyuntura, además, en la que las relaciones con LAB están muy deterioradas. Era un reto del que creo hemos salido reforzados.
Sin duda, si hubiéramos aceptado esperar a la convocatoria de UGT y CCOO para adherirnos a ella la foto de la huelga hubiera sido más redonda, el trabajo de nuestra militancia más cómodo y la decisión de la mayoría de la gente más fácil. Pero esa foto tan redonda no hubiera respondido a la realidad.
Nuestras diferencias con los convocantes de la huelga del 20J eran y son muy de fondo: Primero, en cuanto a la reforma de Aznar, coincidiendo en el rechazo a las medidas que han sido recogidas en el decretazo, tenemos posiciones contrapuestas en la parte de esta reforma que tiene que ver con la ley de empleo y la aún mayor centralización de la materia; en este segundo aspecto el gobierno no ha hecho sino seguir las líneas generales pactadas con UGT y CCOO, que privarían a las instituciones vascas de cualquier posibilidad de desarrollar una política propia en esta materia.
Otra discrepancia es la distinta concepción de modelo sindical. El sindicalismo español ha hecho de la concertación con patronal y gobiernos, sean éstos del ámbito que sean, el eje de su estrategia. CCOO y UGT llevan a cabo un sindicalismo válido para firmar, para acordar lo que la otra parte está dispuesta a admitir, pero se mueven muy mal cuando hay que confrontar.
La convocatoria de huelga general por parte de estos dos sindicatos más parece una tormenta de verano cuyo objetivo final es retomar en mejores condiciones la política de concertación. ELA no está de acuerdo con este modelo, ni en Madrid ni en Euskal Herria, y no podía promover una movilización cuya lectura fuera la de legitimación de las posiciones del sindicalismo español en su estrategia de concertación.
Por último, y a pesar de que ya desde el 1º de Mayo veníamos advirtiendo que no íbamos a aceptar una convocatoria unilateral en Euskal Herria no negociada con el sindicalismo mayoritario, CCOO y UGT no buscaron el acuerdo, probablemente convencidos de que esta vez el sindicalismo abertzale no tendría otra salida.
Todas esas razones nos impulsaton a la convocatoria del 19-J.
Es verdad que no han faltado voces que han discrepado de la doble convocatoria y alguna,s entre ellas, han cargado la mayor parte de responsabilidad a los convocantes del 19-J. Los argumentos han sido varios, unos más respetuosos que otros: teníamos que haber ido el 20, porque la huelga en realidad era de UGT y CCOO; la huelga del 19 era política, no así el 20; el 20 pararon los que estaban con las y los trabajadores. Los menos beligerantes de este grupo reconociéndonos razones, negaban a la mayoría sindical la oportunidad de hacer uso de la misma.
Desde luego que tenemos que ser receptivos a las críticas, pero no compartimos el diagnóstico de quienes defienden el consenso por el consenso, sin evaluar si se dan condiciones para ello.
ACUMULACIÓN DE FUERZAS
- Esta es una cuestión que afecta al conjunto del debate político y en el que el ámbito sindical no es ninguna excepción.
- Más más allá del debate 19/20 subyace una cuestión de fondo: si como movimiento sindical y abertzale estamos en una fase de construcción del consenso o en una fase de acumulación de fuerzas entre organizaciones y proyectos afines...
Es lógico que quienes sitúan la prioridad en la construcción del consenso no vean con buenos ojos un planteamiento como el nuestro que tienen componentes muy marcados de confrontación. Ahora bien, desde el estado, desde las fuerzas políticas mayoritarias en ese ámbito y también desde UGT y CCOO nos encontramos en una fase de radical negación de nuestro ámbito de decisión. La pregunta es ¿existen condiciones para que busquemos el consenso con quienes nos niegan el pan y la sal, o tenemos que conseguir una acumulación de fuerzas que nos permita hacernos respetar? Todos los datos nos llevan a decir que estamos en esa segunda fase.
Naturalmente, esta es una fase dura, de debate y confrontación democrática de modelos y propuestas, que no busca excluir a nadie, pero sí marcar una correlación de fuerzas desde la que se pueda mover el actual inmovilismo y abrir la actual cerrazón. Sólo entonces estaremos en condiciones de construir consensos.
- En tu intervención de Bilbao, ante miles de militantes aseguraste que la mayoría sindical vasca había emprendido un camino sin retorno el día 19 de Junio. ¿Qué significa ésto?
- Ha sido un ejercicio práctico del ámbito vasco de decisión en el terreno sindical. Y en este ejercicio hemos salido reforzados. Hemos demostrado a los demás, y lo que es más importante, nos hemos demostrado a nosotros mismos que hay una mayoría sindical que tiene condiciones para ser operativa. Hemos puesto en práctica el debate y la confrontación democrática, y hemos constatado que hay masa crítica para trabajar en serio por un proyecto como el que impulsamos.
Por tanto, la huelga general del 19-J marca un antes y un después. El mensaje ha sido claro: en un estado que abarata aún más el despido, trata a los parados como a delincuentes y niega nuestros derechos como pueblo, a la mayoría de los trabajadores/as de Euskal Herria no se nos ha perdido nada.
El sindicalismo vasco ha mostrado que tiene posición y correlación de fuerzas, que puede desarrollar una gran acción reivindicativa en clave de movilización, llegando a una amplia base social para la que se ha constituido en un referente creíble y visible.
Cometeremos errores, tenemos lagunas y carencias, pero estamos convencidos de que el 19-J representa un hito histórico, marca un horizonte mucho más amplio a nuestras posibilidades y si algo necesita para avanzar de manera sólida, a través de la reivindicación, de la lucha es un clima de distensión definitiva como el que tuvimos en el período de Lizarra-Garazi.
-¿Qué opinión nos merece la actuación de las distintas patronales el 19 y el 20 de junio?
- Las posiciones y consideraciones patronales o pro-patronales en torno al 19-J merecen, en cualquier caso, otro nivel de atención y de análisis, teniendo en cuenta que unos y otros ni quieren que haya cambio en el status quo, ni quieren que haya huelgas y mucho menos que éstas las protagonicen mayorías sindicales que apuntan en clave de proceso soberanista. Cualquier cosa menos eso, lo tienen muy claro, y así se entiende muy bien lo que han dicho y hecho.
- Decías al principio de esta entrevista que las relaciones con LAB están muy deterioradas. ¿Cómo fue la experiencia de volver a trabajar conjuntamente en algunos casos con motivo de la huelga del 19-J?
- En esta huelga se ha trabajado bien con LAB, con buenos niveles de coordinación. Todo ello ayuda, sin duda, a mejorar un clima muy deteriorado entre las dos organizaciones. Ahora bien, ello no puede ocultar que en un tema tan crucial como el de la negociación colectiva las cosas siguen como antes: con LAB prestándose al juego de la patronal y legitimando una estrategia que hace girar los convenios sectoriales sobre el eje del entendimiento entre la patronal y CCOO. Mientras esto no cambie no hay nada que hablar en serio con LAB.
- Para finalizar. Y ahora, tras el 19-J, ¿qué?
- El 19-J no es el fin de nada sino un paso más, sin duda muy importante, en la conciencia colectiva de la clase trabajadora vasca y en su voluntad de luchar por un modelo alternativo. Habrá que seguir muy de cerca si el clima de concertación se recompone y qué pasa con materias como la reforma de la negociación colectiva.
A nivel interno, como ELA, tenemos mucho trabajo que hacer, mejorando nuestro funcionamiento, ampliando nuestra militancia, cubriendo los huecos y deficiencias que hemos detectado.
Como se ha visto en la huelga general, en esa lucha, la correlación de fuerzas es un elemento muy importante. Así que aprovechemos el verano para descansar, coger fuerzas, y echar el resto en otoño, donde tendrá lugar el grueso de las elecciones sindicales, unas elecciones en las que ELA se marca el ambicioso reto de incrementar aún más su representatividad tanto en la CAPV como en Navarra.
* 19ko GREBAREN INGURUKO KEZKAK (Editoriala. Astekaria 76, 02-6-28)