Valoración de los sindicatos ELA, ESK y STEE-EILAS sobre la reforma laboral
Los sindicatos ELA, ESK y STEE-EILAS han valorado negativamente hoy en rueda de prensa la reforma laboral firmada el 8 de mayo por el Gobierno Español, la patronal CEOE y los sindicatos UGT y CCOO. Este es el texto leído por los representantes de los tres sindicatos.
Un reforma más con el objetivo de minar la calidad del empleo, la estabilidad real del contrato de trabajo. La reforma acordada por CC.OO. y UGT con la CEOE y el Gobierno español tiene como base consolidar las regresiones anteriores y orientar, dando nuevos pasos, para que la contratación, más allá de cómo se le termine llamando a cada contrato, sea en su conjunto más precaria. Ese, y no otro, es el objetivo de un proceso continuado de reformas laborales que se viene haciendo desde hace más de 25 años.
Los firmantes parten de que la reforma de 1997 fue un éxito. Allí se redujo la indemnización por despido de 45 días por año y un máximo de 42 mensualidades a 33 días y 24 meses. Esa era la indemnización correspondiente al denominado contrato indefinido que entonces se creó. Además, ampliaron las causas legales de los despidos objetivos (con 20 días por año de indemnización). Los firmantes dijeron entonces que la temporalidad se iba a reducir drásticamente: del 33% al 15%. Solo se cumplieron los aspectos regresivos, aquellos que tenían que ver con facilitar y abaratar el despido.
Esta Reforma insiste sobre lo mismo. Es un paso más. Estos son sus aspectos básicos:
-El objetivo es que, a medio plazo, la única contratación llamada estable sea la del contrato indefinido (de 33 días por año). La patronal se asegura algo fundamental: El contrato fijo antiguo, con una indemnización mayor, es una especie a extinguir. Es cuestión de tiempo.
-Este contrato denominado indefinido tiene además la ventaja de no figurar en la estadística de temporalidad. Será un contrato estadísticamente fijo, aunque el empresario lo pueda romper, cuando quiera, por muy poco dinero. De nada sirve cómo se le denomine a un contrato si carece de garantías contra el despido.
-Se establece que aquellos trabajadores que permanezcan 24 meses dentro de un periodo de 30 en una misma empresa y puesto de trabajo, pasarán a ser estables. En nada se modifica con eso lo que ahora existe. Hoy, una gran parte de la contratación temporal se hace en fraude de ley sin que se sancione al que defrauda, haciendo fijos a los trabajadores. Es muy sencillo la explicación: nadie se atreve a demandar esa presunta fijeza en vista de que el despido es libre, indemnizado con una ridícula cantidad.
-La Reforma no aborda la tarea de la Inspección de Trabajo y la Autoridad Laboral. No es solo un problema de número de inspectores; es, fundamentalmente, un problema de prioridad política. Y la persecución del fraude en la contratación no es una prioridad de la Inspección y la Autoridad Laboral.
-La reforma destina más dinero público a los bolsillos de los empresarios mediante bonificaciones, subvenciones y reducciones de cuotas sociales. Son miles de millones de euros los que reciben o van a dejar de pagar. Se da la paradoja de que la bonificación pública al empresario será, en muchos casos, equivalente a la indemnización por despido de 33 días: Con dinero público se van a financiar los despidos declarados improcedentes.
-La reforma establece alguna mejora en el FOGASA y la protección por desempleo, en determinados casos, que no justifican, en modo alguno, este nuevo cheque en blanco a la patronal.
El fraude que supone está reforma no es solo en cuanto a los contenidos. El modelo de concertación defendido por CC.OO y UGT es responsable de colaborar con los intereses de la patronal. Un modelo que ha decidido unir su supervivencia a la financiación pública y que rehén de ello, renuncia a la movilización en la lucha contra la precariedad. El propio modelo negociador sirve a ese objetivo: burocrático y distante de los intereses de la clase trabajadora; un modelo en el que recurrir a la movilización ha quedado absolutamente relegado. CC.OO. y UGT, con la CEOE y el Gobierno español, no dudan en abusar del monopolio de la ley en materia laboral para perseverar en sus objetivos de uniformizar las condiciones de trabajo a la baja.
La patronal es la gran beneficiada de este acuerdo. Como sucedió en 1997 podrá hacer lo que quiera y desde esa posición de auténtico privilegio, condicionar una posterior reforma que vaya por el mismo camino que esta. Todo de la mano de CC.OO y UGT.