COMUNICADO DE ELA Y LAB SOBRE LAS MANIFESTACIONES DEL LEHENDAKARI EN LA ASAMBLEA DE LA PATRONAL VIZCAÍNA CEBEK
No es la primera vez que el lehendakari Juan José Ibarretxe aprovecha su presencia en sede patronal para atacar al sindicalismo abertzale, en particular su estrategia de negociación colectiva, y expresar su total respaldo a la patronal y a su política laboral. En sus declaraciones el lehendakari pinta una situación empresarial idílica ("la empresa tiene que ser un proyecto común que nos haga soñar a todos, empresarios y trabajadores") sólo enturbiada por la falta de voluntad de diálogo de determinados sindicatos, pero cierra los ojos ante la realidad de los miles y miles de conciudadanos que están en situación de precariedad, de discriminación, de explotación; nada quiere saber de la responsabilidad de los empresarios, con los que comparte mesa y mantel, a los que halaga y jalea, en que se den esas situaciones de explotación.
Si el lehendakari atendiera a los datos que facilita el propio EUSTAT sobre evolución de beneficios y costes laborales, sobre aumento de la temporalidad, sobre las más de treinta mil personas que trabajan sin contrato, sobre los problemas de las personas jóvenes para tener un trabajo estable y una vivienda que les permita hacer una vida autónoma, se daría cuenta que cuál es la situación real de buena parte de la sociedad vasca.
El lehendakari predica el diálogo, pero no osa plantear la menor crítica a la negativa empresarial a dialogar en cuanto se le plantean contenidos que pretendan cambiar las cosas, aunque sea un poco, en materia de precariedad y calidad del empleo, dobles escalas, poder adquisitivo... Como tampoco a la práctica patronal de reventar la negociación de los convenios mediante procedimientos como los de las firmas contra la mayoría representativa. Claro que, si bien lo miramos, el lehendakari hace lo propio (imponer, discriminar, firmar con la minoría sindical...) cuando actúa en condición de patrono.
El acto de ayer en la asamblea de CEBEk ha servido para confirmar lo que ya se sabía: que el gobierno vasco, con el lehendakari a la cabeza, está de forma incondicional con los empresarios; que éstos, hagan lo que hagan (precarizar, incumplir las normas laborales o de salud y seguridad, chantajear con despidos o deslocalizaciones...), van a contar con la comprensión -y la subvención- del gobierno vasco.
Sin embargo nunca hemos visto en las manifestación del "lehendakari de todos los vascos y las vascas" una mención de tantas y tantas personas que soportan malas condiciones de trabajo, bajos salarios, paro y precariedad; nunca un gesto de solidaridad o de comprensión para con la gente en huelga, en conflictos a veces largos, en situaciones de gran dureza, hombres y mujeres que pelean por unos salarios dignos, contra la discriminación o contra la pretensión de la empresa de despedir a su antojo. A los vascos y las vascas que pelean por sus derechos laborales se les reservan servicios mínimos abusivos, acoso policial, protección para que las empresas sustituyan ilegalmente al personal en huelga. En sus manifestaciones de ayer, como en otras muchas ocasiones, el lehendakari ha analizado la situación laboral desde parámetros de clase, de la clase empresarial, con cuyos intereses y criterios se identifica y cuyos intereses gestiona. Nada tiene que extraño, por tanto, que su posición no coincida con la nuestra.
Por último, ELA y LAB reiteran su voluntad y compromiso de diálogo y negociación sobre las condiciones de trabajo, siempre que sea de verdad, con contenidos y voluntad de abordar la problemática real de las condiciones de empleo y de trabajo. No van a firmar convenios que no aborden estos problemas. Negociar no es lo mismo que firmar por firmar.