Contra el recorte presupuestario del Gobierno de Navarra

10/09/2010
El Gobierno de Navarra ha hecho públicas las directrices con las cuales pretende elaborar el presupuesto de 2011, anunciando una reducción del gasto de un 5,1% respecto al presupuesto de 2010.

Para el Sindicato ELA, esta reducción presupuestaria supone:

 

  • Renunciar a aplicar políticas de solidaridad social- Reducir el presupuesto del Gobierno de Navarra en 2011 va a afectar a la sanidad, a la educación, a la vivienda, a los servicios sociales y a la lucha contra la pobreza.
  • Aumentar el paro- Los recortes presupuestarios suponen menos empleo, tanto en el sector público como en el sector privado, aumentando el nivel de desempleo, que ya está por encima de la media de la Unión Europea.
  • Agravar la crisis- Siempre que el sector privado esté en crisis, y se haya contraído su peso en la economía, debería ser el sector público el impulsor del desarrollo económico y social. Recortar el presupuesto supone ir en la dirección contraria, agravando la crisis.
  • Renunciar al autogobierno en materia presupuestaria- El Gobierno de Navarra se suma de manera voluntaria al acuerdo del Consejo de Política Fiscal y Financiera de limitar el déficit en el 1,3%, por lo que renuncia a la capacidad presupuestaria propia. La voluntad política de ser parte de España se lleva a cabo a costa del paro y la desprotección social.

 

Para ELA es denunciable que el Gobierno de Navarra intente hacer propaganda incluso cuando recorta los presupuestos, ya que en lugar de aclarar a qué afectarán éstos, alardea a la hora de anunciar las prioridades del gasto.

 

En este contexto, el Sindicato ELA insta al Gobierno de Navarra para que cambie el rumbo de sus políticas fiscales y presupuestarias, aumentando el gasto público, incrementando las dotaciones para las prestaciones sociales, y para ámbitos como la sanidad, la educación, los servicios sociales o la vivienda, para así poder equipararlo a la media de los países económicamente más desarrollados. Todo ello requiere también un cambio de rumbo en la política fiscal, para hacerla más justa y progresiva, contribuyendo al reparto más equitativo de la riqueza.