Aparicio culpa a Gasteiz de la no financiación de Hobetuz

22/03/2002
CINISMO El ministro de Trabajo, señor Aparicio, ha venido a Bilbao y ha hablado de formación continua. O, mejor dicho, ha hablado de la fundación vasca para la formación continua, Hobetuz, y de su no financiación. Y lo ha hecho con la superioridad, la chulería y el desprecio con que se emplean los conquistadores cuando visitan tierra sometida. Como en su nota conjunta le han recordado ELA y LAB, el ministro falsea totalmente la realidad ya que deja de lado hechos tan fundamentales como los siguientes: n El Acuerdo sobre Formación Continua no fue una decisión del Gobierno vasco, sino de las cuatro organizaciones sindicales mayoritarias en la CAPV y Confebask. n Este Acuerdo tuvo en su inicio y sigue teniendo plena vigencia legal (ya que se prorrogó indefinidamente por decisión de todos sus firmantes), como el propio Gobierno español ha reconocido reiteradamente. n La creación de Hobetuz no fue una decisión unilateral del Gobierno vasco sino una decisión de las tres partes que la componen (sindicatos, Confebask y ejecutivo autónomo) y venía exigida por la necesidad de dar cobertura al Acuerdo vasco sobre Formación Continua. El gobierno, contra lo que según sus propias leyes debiera haber hecho, ni transfiere la competencia de formación continua ni la financiación que corresponde a nuestras cotizaciones, sencillamente poque no acepta la realidad vasca tal como las mayorías sociales y políticas la configuran, y está decidido a utilizar su poder de hecho para aplastar y ahogar esa realidad. No estamos en el terreno de las opiniones políticas, sino en el de opresión pura y dura. Las manifestaciones de Aparicio son buena muestra de que para el Partido Popular “Constitución y Estatuto” no son sino un eslogan, puro marketing, en el que creen tanto como en que determinado jarabe gasificado es “la chispa de la vida”. Porque, si es evidente que el PP ha decidido terminar de cargarse el Estatuto, no lo es menos que no entienden su Constitución como un sistema de libertades y garantías para las personas y grupos ﷓que es la esencia de una constitución que merezca tal nombre﷓, sino como una cárcel de pueblos. No se puede pasar por alto, por último, la escasa fuerza de la reacción del ejecutivo autónomo ante las bravuconadas del ministro español. Un gobierno y un lehendakari con punch soberanista debieran actuar con mucha mayor contundencia en un tema tan claro, tan poco discutible y tan cercano a la gente como es el de la formación continua. Comunicado ELA y LAB sobre las declaraciones de Juan Carlos Aparicio Jaurlaritzaren ardura (Iritzia)